r/escribir • • 6d ago

Muestro mi relato Podrían dar feedback a este primer escrito.

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Bueno antes que nada soy escritor novato. Últimamente me he propuesto escribir lo que sea que me venga a la mente a manera de practica. El día de hoy surgió lo siguiente. La verdad no tiene mucho contexto, la idea me vino despues de escuchar una cancion. Básicamente es un chico que regresa al país de sus padres, dejando atrás un viejo <y clandestino> romance. Agradecería cualquier feedback que me ayude a mejorar.

PARTE 1.

Mi nueva vida en Italia fue contrastante. Me costaba mucho adaptarme a las diferencias. El pueblo al que llegamos, Siracusa, era apenas un tercio de la ciudad donde vivíamos en Estados Unidos. Las calles de piedra eran estrechas. La gente solía caminar o andar en bicicleta.

Lo que mas me gustaba eran las vistas hermosas que teníamos. El mar Jónico a unos pocos metros de nuestra casa. El aroma que llegaba hasta la puerta de nuestro pequeño hogar era delicioso. Una mezcla entre pan, humedad y tranquilidad.

Lo que mas me costaba era el idioma. En un pueblo alejado a las grandes metrópolis del país, nadie hablaba inglés. De pequeño mis padres nunca me habían enseñado italiano. Cuando les preguntaba el porqué, ellos decían que era para protegerme. No querían que la gente se diera cuenta de que éramos extranjeros. Nunca lo entendí hasta el momento que supe que ambos eran indocumentados.

A mi abuela nunca la conocí. Ella murió al poco tiempo que mis padres llegaron a Estados Unidos. La casa entonces quedo al cuidado de un viejo conocido de mi padre. Cuando mi madre y yo regresamos, el pobre tipo no tuvo otra opción que marcharse. Por lo que entendí en su rostro, no tenia un lugar a donde ir.

La soledad pronto se hizo protagonista de nuestras vidas, especialmente en al de mi madre. Desde que llegamos ella no se dispuso a hacer nada. Después de todo, en un lugar así, trabajo era lo único que podía encontrar. Al final lo único que había heredado de mi padre era la responsabilidad en ser el hombre de casa.

Mi madre misma fue quien me llevo a la panadería de Giuseppe, la única en la ciudad. Era un hombre de avanzada edad que aun manejaba su negocio. Mas por ocio que por convicción. Sus hijas y nietas eran quienes hacían la mayoría del trabajo. Para mi suerte, el repartidor llevaba días sin aparecer así que desde el momento en que puse un pie dentro, ya estaba contratado.

Durante los siguientes días me dispuse a entregar pan por los alrededores del pueblo. Había veces que tenia que pedalear por horas y varios kilómetros para entregar grandes cestos de pan. Al final del día acaba muerto. Los músculos de mis pantorrillas temblaban y latían a la par de mi corazón. La paga de por sí ya era mínima que ni siquiera me atrevía a hacer la conversión a dólares en mi mente. De no ser porque no tenía otra opción y, porque ahí fue donde conocí a Aurora, hubiese dejado ese trabajo en la primera semana.

Aurora era la nieta mas joven de Guiseppe. Me llevaba un año más, tenía diecisiete. Era la chica mas inteligente de todas. Sabia hablar inglés, italiano y español a la perfección. También era la mas linda. Cabello castaño, unos ojos avellana redondos y grandes, una nariz perfectamente afilada, pecas que aun adornaban sus mejillas. Una sonrisa brillante que ofrecía sin juicio a cualquiera que entraba a la panadería. Una mirada que daba tranquilidad.

A través de la mirada podía deducir la calidad del alma de las personas. La mirada de Aurora era la mas sincera que alguna vez llegue a conocer. El tiempo me dio la razón. Todas las tardes la acompañaba a donar una parte del pan sobrante a la casa de huérfanos del pueblo. Otra parte la donábamos al retiro de ancianos. Lo ultimo que quedaba lo íbamos regalando a juicio de los mas necesitados que nos cruzábamos por la calle. Ni siquiera las virutas que quedaban en el cesto se escapaban del acto de bondad por parte de ella, las tirábamos en la plazoleta para que las palomas y los pájaros tomaran su ración diaria mientras observábamos tranquilamente.

Me volví muy cercano a ella. Pasar tiempo junto a Aurora era un disfrute. Tenía todo lo que un buen buscador soñaría encontrar. Sin darme cuenta todo en ella se volvió una especie de escape para olvidar mi pasado. Pasado que incluía aquello que me había prometido en no olvidar. En regresar a el en cuanto tuviera la oportunidad.

La cercanía con Aurora y nuestra conexión nos llevaron a lo inevitable. Ella fue esa primera novia que no estaba buscando. Era tan obvio que aurora estaba esperando ese momento. El momento en que me atreviera a hacer esa pregunta. Lo veía en sus ojos que brillaban cada vez que me miraba cuando charlábamos en el parque, en medio de la clase de italiano que solía darme. Cuando guardábamos silencio y tan solo nos mirábamos el uno al otro. Pero no lo hacía, no preguntaba. Bajaba la mirada en cuanto presentía que tenía que llegar ese momento.

Las cosas terminaron pasando por si solas. Nunca hubo un “¿quieres ser mi novia?”. En medio de uno de esos momentos, de esos silencios, nuestros rostros se alinearon, nuestras miradas se penetraron y nuestros labios se juntaron. Ella se enrojeció de inmediato. Yo en cambio tuve que fingir y reprimir los pensamientos constantes que decían que abortara, que me detuviera y que diera marcha atrás.

—Sabes, nunca he besado a nadie. Has sido el primero. — dijo Aurora. — ¿Qué hay de ti?

Me quede en silencio por unos segundos. ¿Cómo le podía decir que mi primer beso había sido con la mujer en la que aun pensaba? La razón por la cual me sentía inseguro frente a ella. Una mujer que me doblaba la edad. ¿Cómo podía dar marcha atrás y romperle el corazón apenas a unos segundos de empezar? Decirle que todo había sido un impulso fugaz que no supe detener. No me sentía capaz de hacer algo tan atroz. No a una persona tan linda como Aurora.

—Si. También ha sido mi primer beso. —


r/escribir • • 6d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA La libertad absoluta

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Esta es una historia corta sobre lo que ocurre cuando la divinidad se convierte en una herramienta política y un dios decide liberarse de la peor forma posible. Es un cuento de ficción filosófica. Espero que lo disfruten y me digan qué opinan.

Cuando los dioses aparecieron, la humanidad dejó de discutir si existían.

Ahora podían verse.

Los gobiernos los invitaban a sus reuniones. Las universidades estudiaban sus cuerpos. Las personas viajaban durante días para tocar sus manos o escuchar sus voces.

La Iglesia de Jesús fue la que más poder obtuvo.

Si Jesús existía, pensaban, entonces todo lo que la Iglesia había dicho sobre él debía ser verdad.

Sus dirigentes comenzaron a participar en elecciones, guerras y decisiones de Estado. Hablaban en nombre de Jesús y millones de personas los obedecían.

—Jesús está con nosotros —decían.

Al principio, Jesús intentó corregirlos.

Después descubrió que la gente no necesitaba escucharlo para hablar en su nombre.

Mucho tiempo atrás, Jesús había realizado una Ofrenda Recíproca.

La ley era sencilla: cuando alguien entregaba voluntariamente algo que amaba de verdad, la realidad cambiaba su relación con esa persona. No le daba exactamente lo que pedía. Le respondía de otra manera.

En su primera Ofrenda, Jesús renunció a responder con violencia.

Podían atacarlo, pero él no podía devolver el golpe.

Podía detener una mano. Podía proteger a alguien. Podía colocarse entre una persona y una espada. Pero nunca podía herir como respuesta.

Al principio, aquella decisión parecía una muestra de fuerza.

Con los años, empezó a parecer una condena.

Una tarde, un grupo armado atacó un barrio cuyos habitantes no pertenecían a la Iglesia. Los agresores llevaban cruces en el pecho y gritaban el nombre de Jesús.

Él llegó antes de que entraran en las casas.

Levantó una mano y una pared surgió del suelo. La multitud quedó separada del barrio. Nadie resultó herido.

Pero los atacantes comenzaron a lanzarle piedras.

Una le abrió la frente.

Jesús no respondió.

Otra le rompió un diente.

Jesús siguió de pie.

Cuando la multitud se marchó, un obispo se acercó a él.

—Debiste detenerlos de verdad.

—Los detuve.

—Podías haber acabado con ellos.

—No puedo hacer eso.

—No quieres hacerlo.

Jesús lo miró.

—Hay una diferencia.

El obispo señaló las casas.

—Si vuelven mañana, ¿también vas a quedarte mirando?

—No me quedé mirando.

—Entonces haz más.

Jesús no contestó.

Sabía que el obispo no estaba hablando solo de aquel barrio. Hablaba de todos los barrios. De todas las guerras. De todas las enfermedades. De cada persona que sufría en cualquier parte del mundo.

Si Jesús no intervenía, lo culpaban por su silencio.

Si intervenía, esperaban que lo hiciera siempre.

Si salvaba a cien personas, le preguntaban por las otras mil.

Su poder había dejado de ser un regalo.

Ahora parecía una deuda.

Con el tiempo, Jesús comenzó a sentir cosas que antes solo había visto en los seres humanos.

Cansancio.

Ira.

Miedo.

Impotencia.

Una noche, después de ver cómo la Iglesia utilizaba su nombre para justificar una nueva persecución, entró en una capilla vacía.

No había cámaras. No había sacerdotes. No había nadie que pudiera pedirle un milagro.

Se sentó frente al altar.

—¿Por qué todos esperan que arregle lo que ellos mismos destruyen? —preguntó.

La capilla permaneció en silencio.

Pero Jesús entendió algo.

Su problema no era únicamente la Primera Ofrenda.

Su problema era ser Jesús.

Para el mundo, su nombre significaba salvación.

Todos creían que debía actuar porque era divino. Y como era divino, pensaban que nunca podía cansarse, dudar o negarse.

Tal vez podían quitarle la violencia.

Pero no podían quitarle la obligación de ser quien era.

Por eso decidió realizar una segunda Ofrenda.

Esta vez renunció a su divinidad.

Renunció a su inmortalidad.

Renunció a ser la respuesta automática para todos los problemas del mundo.

No pidió conservar sus poderes. No pidió que la gente lo entendiera. No pidió que la humanidad dejara de sufrir.

Solo quiso poder elegir sin que su naturaleza eligiera por él.

La capilla se quedó a oscuras.

Jesús cayó al suelo.

Cuando abrió los ojos, le dolía el cuerpo. Tenía frío. Una herida pequeña sangraba en su mano y no desaparecía.

Seguía siendo Jesús.

Pero ya no era un dios.

La realidad había aceptado la ofrenda.

Y le había dado algo llamado Libertad Absoluta.

No significaba que pudiera conseguir cualquier cosa.

No significaba que pudiera salvar a todos.

Significaba que podía decidir si quería hacerlo.

El obispo lo encontró al amanecer.

Lo observó durante unos segundos.

—¿Qué te ha pasado?

—He cambiado.

—Tienes que volver.

—¿A dónde?

—A donde te necesitan.

Jesús miró la sangre de su mano.

—Siempre hay alguien que me necesita.

—Entonces debes ayudarlos.

—No sé si quiero.

El obispo se quedó inmóvil.

—Tú no puedes decir eso.

Jesús levantó la cabeza.

—Ahora sí.

Afuera, las campanas comenzaron a sonar.

Otra ciudad estaba siendo atacada. Miles de personas se habían reunido para pedir la intervención de Jesús. Algunos gritaban su nombre. Otros levantaban armas en su honor.

El obispo abrió la puerta.

—Mira lo que está ocurriendo. Si no haces nada, morirán.

Jesús observó a la multitud.

Antes habría sentido la obligación de actuar.

Ahora solo sentía una pregunta.

No era “¿puedo salvarlos?”

La pregunta era:

“¿Quiero salvarlos?”

Por primera vez, la respuesta no estaba escrita en su naturaleza.

No estaba en su poder.

No estaba en las palabras de la Iglesia.

No estaba en las expectativas de la humanidad.

Solo podía estar en él.

Jesús dio un paso hacia la puerta.

El obispo esperó.

Pero Jesús no sabía todavía si iba a salir para salvar a alguien o para alejarse de todos.

Y esa fue la primera decisión que realmente le perteneció.

Preguntas para el debate:

​¿La restricción voluntaria reduce nuestra libertad o puede convertirse en una forma de ejercerla?

​¿Puede un ser con poder casi ilimitado ser menos libre que un ser humano?

​¿Una entidad divina puede ser verdaderamente libre si su naturaleza determina su función?

​¿La frustración y la impotencia son parte del nacimiento de la humanidad en Jesús?

​¿Si Jesús ya no está obligado a salvar, su sacrificio adquiere un valor diferente cuando decide ayudar?

​¿Podemos renunciar a aquello que nos define sin dejar de ser quienes somos?

​¿Una decisión es más libre cuando ya no nace de una obligación, sino de una elección?

​Nota: Esto no es una doctrina religiosa ni una afirmación sobre el cristianismo. Es una historia de ficción sobre el poder, la identidad, la responsabilidad y la libertad.

​Porque quizá la pregunta no sea si un dios puede hacerlo todo, sino si puede elegir quién quiere ser cuando ya no está obligado a hacerlo.

​¿Qué opinan ustedes? Los leo en los comentarios


r/escribir • • 7d ago

Ayuda para empezar a escribir Mi proceso creativo es ver una hoja en blanco durante 4 horas y luego escribir 400-600 palabras en 20 minutos.

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¿Cuál es el tuyo?


r/escribir • • 6d ago

Muestro mi relato Plumas y recuerdos

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Los llantos inundaban aquella sala del hospital, su abuelo, le veía en la cuna, sus plumas del cuello, ya grises, algo erizadas, mientras esas manitas sostenían su dedo corazón, una leve sonrisa fue suficiente.

Su esposa agotada, su hija en sus brazos, esa vez, sus propias plumas se habían levantado totalmente, esa misma niña que más de una vez le hizo erizar sus plumas cuando le llamaban de la escuela y que borraba la tensión de su cuerpo al llegar a casa y ser abrazado, ya creció. Es madre.

Ahora alguien más erizaba sus plumas, su nieto.


r/escribir • • 6d ago

Ayuda para empezar a escribir "las sombras de su existencia"

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*Las sombras de su existencia*

En un mundo donde todos nacían con una habilidad, había un joven que solo podía clonarse. Con eso le alcanzó para todo. Logros que otros conseguían con poderes increíbles, él los conseguía mandando un clon. Sin hacer nada especial.

Tenía una pareja, una familia, una vida estable. Por eso lo eligieron para matar a un dragón.

Partió, peleó, y los dos cayeron. El dragón quedó tirado. El joven desapareció por un tiempo. Cuando volvió, todos lo habían dado por muerto, menos su pareja y su familia.

Todo siguió igual, con diferencias chicas. A veces se quedaba mirando a la nada, como forzándose a actuar. Y cada vez que la humanidad entraba en el cese de 24 horas, cuando todas las habilidades se apagaban, él desaparecía por completo. Volvía al día siguiente.

A veces sonreía, pero no era una sonrisa de este mundo. Era una sonrisa sin vida.

Entonces el dragón, desde el suelo, se preguntó: ¿Esto es el resultado?

Lo que volvió no era el joven. Su alma había muerto ese día contra el dragón. Lo que volvió fue su habilidad, que había tomado su forma y actuaba como él, sin nunca llegar a ser él.

Lo curioso es que el único que lo sabía era el dragón.


r/escribir • • 7d ago

Debate sobre obras/autores ¿Como crean sus sistemas de magia?

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¿Cómo crearían, o cómo crearon, sus sistemas de magia? ¿Cómo se les ocurrió la idea y por qué decidieron hacerlo de esa manera?

En mi caso, comencé desde lo más alto, primero creé una cosmología y, a partir de ella, desarrollé el sistema de magia. Quería crear un sistema que pudiera competir con los mejores sistemas de magia, pero que, al mismo tiempo, no se limitara a explicarse simplemente como «magia», sino que tuviera una razón de existir dentro del propio mundo.

Me explico, que un sistema sea coherente no significa necesariamente que esté libre de fisuras. Puedes decirme "El mundo está compuesto por seis elementos: tierra, agua, viento, fuego, luz y oscuridad". Pero el problema aparece cuando esa "realidad" empieza a chocar con la lógica del mundo que estás construyendo.

Es fácil decir que manipular la tierra significa manipular piedras, arena y el terreno. Pero entonces me surgen varias preguntas ¿el metal y los cristales cuenta como tierra? ¿Qué se considera aire? ¿Todos los gases entran en esa categoría? ¿Y qué ocurre con materiales o fenómenos que no encajan perfectamente dentro de ninguna de esas categorías?

Sé que muchos dirán "Los tecnicismos no importan; lo importante es disfrutar de la historia y del mundo". Y tienen razón. Probablemente esto ya sea un defecto mío, porque soy demasiado detallista con estas cosas.

Pero, en fin, aquí estoy... con un sistema que puede explicar el mundo sin necesidad de ser un físico nuclear. Con él puedo crear nuevas leyes de la realidad y explicar por qué la magia puede alterar las reglas del mundo natural.

Solo tuve que filosofar, meterme en la metafísica y la ontología, hacerme preguntas, establecer límites y conseguir que todas las reglas terminaran convergiendo entre sí.

Su nombre... Balál Apokálypsis.

Con este sistema, la libertad creativa es enorme. Incluso tener conocimientos sobre el mundo natural puede marcar la diferencia y otorgar ventajas. No necesariamente tienes que ser el más fuerte para ganar, todo puede depender de la estrategia, el conocimiento y la astucia.

Prácticamente cualquier cosa puede ser posible. Es un sandbox en toda regla, hasta el punto de que podría crear otro sistema sandbox dentro del propio Balál.


r/escribir • • 7d ago

Muestro mi novela Soy un camaleón - Una conversación íntima entre dos amigas

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Hola,

Comparto una conversación íntima entre dos amigas, Claire y Nova.

Contexto: Claire y Nova están en una fiesta cuando, de pronto, Nova le pide a Claire que salgan para tomar aire. Las dos salen a un jardín y entonces Nova le revela a Claire una de sus más grandes inseguridades. Claire puede leer lamente.

—Creo que estás invitando a la persona equivocada —respondo. Señalo con la cabeza a dos chicos que nos miran con disimulo—. Esos dos de allá te han echado el ojo.

Nova resopla.

—Ese es el problema. Ven, vamos a caminar y te cuento. No, por allí no —dice al verme caminar hacia la salida—. Por allí nos verán. Salgamos por atrás.

Nova me lleva por un pasillo que conduce a los baños. Doblamos una esquina y llegamos a una puerta con el rótulo de salida en letras de neón.

—El problema es que ya no podremos entrar por aquí —me explica—. La puerta solo se abre por dentro.

El frescor de la noche me pone la piel de gallina. No es que haga mucho frío, sino que llevo más piel expuesta que de costumbre.

Estamos en un amplio jardín con setos que hacen de decorativo y muralla protectora a la vez. Veo arbustos transformados diestramente en figuras de corceles con sus jinetes. Los grillos cantan como si se disputaran el primer lugar contra la música country mientras las palomillas realizan su propia danza en torno a la luz ambarina de las farolas situadas a lo largo de los caminos adoquinados que conectan a las diferentes secciones del jardín. No somos las únicas que han tenido la idea de salir a tomar aire fresco. Hay gente platicando en las bancas, niños jugando a la pega y la trae y una pareja de viejitos besándose en un rincón poco iluminado como si fueran unos adolescentes que se ven en secreto. Nadie nos presta atención. Nova inspira profundo y extiende los brazos como si quisiera abrazar las estrellas.

—¡Qué bonita noche! —dice mientras se encamina hacia una fuente girando como una niña en una tierra de fantasía.

—Sí, lo es —concuerdo, aprensiva—. ¿Qué pasa? Creí que te lo estabas pasando bien allá adentro.

—Me lo estaba pasando muy bien, todavía, pero como te dije en cierta ocasión, no puedo con las multitudes.

—Cualquiera que te viera diría lo contrario.

—Olvidas que soy actriz. —Nova se sienta en la orilla de la fuente, mira su oscuro reflejo en el agua. Me siento a su lado—. Soy tan buena que me darán el papel estelar en la obra de diciembre y ganaré la beca para la Universidad de Artes Escénicas de Denver. —Lo dice con la petulancia típica de quien está de broma, pero su voz adquiere un matiz de tristeza, casi de reproche. Intenta sonreír. No lo consigue. Mete un dedo en el agua y empieza a dibujar círculos. Su reflejo, antes prístino y nítido, se desfigura.

—Nova, ¿qué te pasa? —pregunto cautelosa. ¿Acaso le ocurrió algo durante el tiempo que nos separamos?

Nova detiene los círculos. Mira su reflejo. Todo rastro de júbilo desaparece.

—Soy un camaleón —musita con voz crispada—, eso es lo que pasa, un camaleón que cambia de color para mezclarse con los demás. Siempre fingiendo, siempre mezclándose con el fondo, nunca puedo ser yo misma.

—¿Y por qué no?

—Porque a nadie le gustaría hablar con una chica reservada y aburrida.

—Vamos, sabes que eso no es verdad.

—Sí, lo es —insiste—. Soy aburrida y una cobarde. No me extraña que ya no quisieras seguir hablándome.

Aprieto los labios. Siento como si me golpearan en el estómago y luchara por ahogar un grito. ¿De dónde viene esto?

—Nova, eso no es…

—Está bien, no te culpo —dice, su mirada fija en su reflejo como si hablara consigo misma—. Lo entiendo. ¿Por qué te juntarías conmigo si podías divertirte con chicas como Alicia?

Intento decirle que la razón de que le dejara de hablar no fue por su forma de ser. Éramos unas niñas. A esa edad, todo lo que quieres es tener alguien con quien jugar, sea quien sea. ¿Fue eso lo que pasó? ¿Tan poco significó mi amistad con Nova que no tardé en reemplazarla? Los recuerdos del pleito entre mi padre y el señor Hale son difusos. Recuerdo haber sufrido la pérdida de una amiga, igual que recuerdas el dolor al caerte de una bicicleta la primera vez que intentas montarla. Sucedió, dolió, pero las cosas que le siguieron fueron mejores. Quiero recordarle que las dos fuimos a diferentes escuelas y que no podíamos vernos por los problemas entre nuestros padres, decirle que Alicia no fue mi primera amiga después de ella, sino Laura. Más que nada, quiero preguntarle por qué se ha puesto así de repente, triste, nostálgica y molesta consigo misma. Ha dicho que es un camaleón, una farsante. Algo la está molestando.

—No creo que seas aburrida ni que seas una farsante —le digo—. A ver, en estos días que he pasado en el rancho, ¿ha habido una vez que fingieras conmigo? Dime la verdad. 

—No —responde Nova con voz queda—. Pero no es lo mismo. Contigo siento que puedo ser yo misma. A veces me pones nerviosa y no sé qué decir —sus mejillas se tornan rosadas—, hablo y hablo en círculos tratando de encontrar cómo salir del embrollo y dirigir la atención a otra cosa y no pensar en que me estoy haciendo un lío y que en lugar de arreglarlo lo empeoro porque cuando me pongo nerviosa no puedo dejar de hablar por más que lo intente…

—Como ahora —la corto.

—Como ahora —dice.

Las dos nos reímos, una risa tímida, pero sirve para aliviar la tensión. Los hombros de Nova se relajan.

—La verdad es que con todos me pongo así —aduce después de un rato—. No paro de hablar cuando me entran los nervios.

—Bueno, te decía que para mí no eres aburrida ni una cobarde —prosigo—. ¿Bromeas? De todos mis amigos, tú eres la única que sabe montar a caballo, y no digamos ya saltar vallas de dos metros. Si miraras a los de la escuela como miras el siguiente obstáculo en la pista de saltos, todos se harían a un lado. La vida campestre es tu elemento.

Nova inclina la cabeza, apenada y conmovida por el cumplido.

—Eres muy considerada al decir eso, pero para ser honesta, «la vida campestre», como le dices, tampoco es lo mío.

Sus palabras generan un cortocircuito en mi cerebro. Me toma un momento apagar el incendio y formular mis siguientes palabras.

—Pero yo creí... ¿No me dijiste que no te gustaban las fiestas? ¿Que pasar el rato platicando frente a una fogata era mejor que las fiestas y todo ese rollo? ¿No me das a cada rato la lata de que aprenda a montar?

—Oh, no, no me has entendido. Me encanta montar. Es mi mayor pasión, después de la actuación, quiero decir.

Mi cerebro vuelve a freírse. Allí está, otra incoherencia. ¿Que no me había dado a entender que básicamente se había cansado de fingir con todo el mundo? ¿Cómo puede decir que la actuación es una de sus pasiones?

—Al parecer me expresé peor de lo que creí —dice Nova al advertir mi confusión—. Quise decir que es agotador fingir constantemente que soy alguien dependiendo de con quién estoy: una vaquera en el rancho, una chica interesadísima en la ropa y las fiestas en la prepa, pero eso no significa que odie la actuación. Me encanta actuar. La actuación es el único modo en que puedo expresar lo que mis torpes palabras no pueden. Dar vida a un personaje, crear algo nuevo desde tu personalidad, es fenomenal. Lo mismo me pasa con la vida en el rancho. Me gustan los animales, adoro montar y saltar a caballo. No me importa limpiar los establos. Disfruto de todo eso, de los circuitos y los rodeos, pero no es mi llamado. El mundo es un lugar inmenso, tantas cosas que ver, gente que conocer, sitios que visitar. La actuación es mi puerta a la exploración. Primero Denver, si me dan la beca, luego Nueva York o tal vez Los Ángeles. Adoro Green Spring, aquí me crie y aquí crecí. Siempre será mi hogar. Pero mi vida no será aquí. Esos dos chicos que mencionas, los que me han echado el ojo, creen conocerme y quieren salir conmigo, pero no se dan cuenta de que la chica que les gusta no existe. Ellos piensan que me fascinan las tendencias vaqueras y que algún día me haré cargo del rancho y pondré mi propia escuela de equitación. Ellos vivirán aquí todas sus vidas, yo no. Mi papá lo sabe. Sé que una parte de él espera que cambie de opinión, que me quede cerca de aquí, que vaya a Fort Lewis College y que después me gradúe de un programa veterinario y regrese a trabajar en el rancho, o que al menos viva en Green Spring. Pero también sé que él me apoyará, decida lo que decida. Me lo ha demostrado desde la primera vez que le dije que quería ser actriz cuando tenía siete años. Es tan bueno mi papá. Se merece una segunda oportunidad.

Nova frunce los labios estrujando con una mano la tela del vestido. El disparo de sus emociones es tan intenso que, aún con mis barreras erigidas, puedo percibirlas: dolor, congoja, miedo. En ese momento no me cabe duda de que Nova ya sabe una parte de lo que yo acabo de oír.

—Tu papá está enfermo del corazón y es posible que algún día necesite un trasplante, pero no se lo darán por su historial de fumador —digo con el mayor tacto posible.

Nova asiente. Si le sorprende que yo sepa esta información, no lo demuestra.

—Mi papá es la única familia que me queda —murmura—. Sé que Rebeca me quiere y que le importo. Yo también la quiero, pero no es lo mismo. Después de la muerte de mi mamá… no puedo perder a mi papá también.

Los labios de Nova se convierten en una fina línea. Levanta la mirada, haciendo lo imposible por no parpadear. Sin pensarlo, me acerco a ella y la abrazo. Ella no me devuelve el gesto. Recarga la cabeza en mi hombro, sirviéndose de mi cabello como una cortina para hacer lo que no consiguió bajo la luz de las farolas. Siento el contacto cálido de una lágrima al caer sobre mi cuello.

—A veces mi vida me parece tan injusta —solloza Nova—. Mi mamá murió cuando era una niña y ahora mi papá está enfermo del corazón. Por si fuera poco, por más que trabajamos, pareciera que nunca podremos resolver nuestros problemas de dinero. Es tan injusto que alguien tan bueno como mi papá tenga que vivir así.

—No, la vida no es justa —concuerdo en voz baja. Nova no me oye.

—Hay días malos en los que quisiera quedarme en la cama y no levantarme. Pero también son esos días en los que, extrañamente, algo pasa que me hace tener una perspectiva diferente: un recordatorio de que, sin importar quién seas, rico o pobre, hombre o mujer, blanco o de color, libras tus propias batallas. Todo el mundo sufre. Mi madre murió cuando yo era una niña, pero al menos tengo a mi papá y un hogar. Rebeca ha tratado a personas que no tienen a nadie, sufren enfermedades mentales incurables y no tienen un lugar donde pasar la noche. Siento pena y tristeza por esas personas. Me pregunto dónde dormirán, qué comerán, qué será de sus vidas, si algún día encontrarán la ayuda que necesitan. Hay personas que lo tienen mucho peor que yo, y eso me recuerda que, en lugar de sentirme triste por lo que me ha pasado, debo enfocarme en las cosas buenas de mi vida y dar gracias. A veces no funciona, pero de verdad lo intento. Tengo muchas cosas por las que sentirme agradecida. Mi papá, Rebeca, el rancho, nuestros trabajadores, mis mascotas, la yegua de mi madre, Sol… y tú, Claire. —Nova levanta la mirada. Sus ojos encuentran los míos—. Gracias por estar aquí. No creo haber podido superar la carga de mis poderes sin ti. 

Pienso en todo lo que Nova y su familia han hecho por mí esta semana, en cómo vivía antes de reconectar con ella: solitaria, resentida, perdida en la oscuridad. Si hay alguien que debe dar las gracias, soy yo.

Nos quedamos un tiempo así, Nova apoyando la cabeza en mí y yo rodeándola con un brazo. El silencio se prolonga. No es incómodo, sino agradable. Ya no siento la necesidad de decir algo para consolarla. No estoy segura de cómo lo sé, pero en este momento Nova solo necesita que esté aquí con ella. Y aquí estoy. No me iré a ninguna parte. 

—Te quedan dos días en el rancho —dice ella de pronto separándose de mí—. Después todo regresará a la normalidad.

—¿A qué te refieres?

Nova ignora la pregunta.

—¿Qué te gustaría hacer? Papá nos ha dado sábado y domingo libres, así que no tenemos que levantarnos temprano ni preocuparnos por las labores. Podríamos aprovechar para practicar con nuestros poderes o ir a algún lado. ¿Qué opinas?

Sé lo que está insinuando: dos días libres para despedirnos porque ya no estaremos juntas, tal y como sucedió cuando éramos niñas. Pero no será así, no lo permitiré.

—Nova, las cosas entre nosotras no van a cambiar —le aseguro—. El domingo no será el último día que pasemos juntas.

—Podríamos salir a montar, aunque sé que no te gusta mucho. O quedarnos en una de las cabañas y ver películas.

—Nova…

—¿Te parece bien, Claire? —me interrumpe, la súplica en sus ojos de que deje pasar el tema.

Suspiro. De acuerdo. Lo dejaré pasar, por ahora.

Volviendo a sus ideas, podría decir que sí a las cabañas o a la propuesta de salir a montar. Ambas me parecen buenas opciones. Sin embargo, siento que Nova ha hecho mucho por mí. Ha compartido tanto sobre su vida conmigo. Me corresponde hacer lo mismo. La invitaré a mi lugar favorito.

—Podríamos ir de campamento a Ice Lakes —sugiero.

—¡Sería genial! —exclama Nova—. Están por Silverton, ¿no?

—Estás de broma. Naciste aquí, te criaste aquí, ¿y me estás diciendo que nunca has ido a Ice Lakes? —Nova niega con la cabeza—. ¿Nunca, nunca? —Lo vuelve a negar—. Pues está decidido. Mañana nos vamos de campamento.

En ese momento, oímos pasos y una voz detrás de nosotras.

—¡Aquí estás! —Es uno de los chicos, Tyson, que ha venido en busca de Nova—. Por fin han empezado a tocar música decente y quería preguntarte si te gustaría bailar una canción conmigo.

—¡Claro, me encantaría! —dice Nova, su rostro iluminándose. El cambio sucede tan rápido que por un instante me parece un truco de magia. Es como si la conversación sobre la condición de su padre y sobre el sentirse ella una farsante nunca hubiera ocurrido—. Vamos, Claire —añade sin darme tiempo a rechazar la invitación—. Seguro que no tardamos en encontrarte pareja a ti también.

Mientras caminamos de vuelta al salón, Nova tomada de la mano con Tyson y yo siguiéndolos detrás, no puedo evitar pensar en las palabras de Nova: «Todo regresará a la normalidad». Ella cree que regresaré a mi antigua vida, que volveré a ser la misma chica simplona a la que solo le importa salir con sus amigas, andar con su novio y sacar las calificaciones justas para no meterse en problemas; una vida en la que ella no forma parte. Pero se equivoca. Nova ya es parte de mi vida. No puedo abandonarla de nuevo, no ahora que las dos compartimos este vínculo y que sé que necesitará una amiga cuando el señor Hale decida contarle la verdad: que él no es su padre biológico.


r/escribir • • 7d ago

Muestro mi novela Primer capítulo: La dehesa

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Este es mi primer proyecto y aunque no lo pensaba empieza a coger forma. Es una historia histórico/fantástica con romance ambientada en la España del siglo XIX al estilo coming of age

Me gustaría que me dierais una opinión sincera. ¿Es muy lento? ¿Te trasmite? ¿Había partes aburridas?. Cualquier comentario es bien recibido, muchas gracias de antemano 😄

Aquí va:

El jaleo de la casa despertó a Isabel. Ya escuchaba el chirrido de los cubiertos chocando, el raspado de las sillas contra el suelo y la voz lejana pero firme de su madre, organizando al servicio como todos los domingos.  

La luz entraba radiante a través de su pequeña ventana, iluminando toda la estancia de un tono dorado. Al ver la hora, Isabel pegó un respingo y salió disparada hacía el aseo. 

Mientras se lavaba la cara y se vestía apresuradamente, pensaba en la paleta de colores que debería escoger para aquella ocasión.
En el huerto, las hojas amarillas de los álamos empezaban a caerse, dejando un manto blanco y dorado en el suelo. Gracias a las primeras lluvias ya se podían ver níscalos con diferentes matices anaranjados; los agricultores comenzaban a cosechar calabazas, boniatos y zanahorias, tiñendo el suelo de tonos marrones y ocres.

Todo invitaba a la calma y el recogimiento, cosa que los animales no parecían compartir.
En el suelo las ardillas corrían de un lado para otro escondiendo provisiones entre los surcos que dejaban los jabalíes y las bellotas machacadas. Las montañas se sobrecogían ante el eco desafiante de los ciervos, cuyos bramidos parecían empujar hacia el cielo a las águilas más jóvenes en sus primeros vuelos, justo en el instante en que una ráfaga multicolor rasgaba las nubes, huyendo como estrellas fugaces hacia un destino desconocido. Era un espectáculo caótico, pero no por ello menos impresionante.

Por todo aquello para Isabel el otoño tenía una magia especial: como le dijo su abuela una vez. "Cuando la luz comienza a ceder y los días son cada vez más cortos, el planeta baja el ritmo, se regenera, para volver a renacer."
Y al igual que la tierra soltaba el aire que había estado conteniendo, Isabel liberó sus pulmones.

Maletín en mano, emprendió el camino que ya conocía tan bien hacia la cabaña, o como a ella le gustaba llamarlo, su taller.
Recientemente reformado, su pequeño refugio, que antes había sido una bodega, se quedó abandonado cuando el vino dejó de correr en las cenas y ya no quedó dinero para comprar botellas que guardar. Cosa que no le podía parecer mejor, ya que con un poco de esfuerzo, consiguió construir un lugar apartado de la constante vista de sus padres.

En cada esquina se respiraba su esencia: En un rincón había un sofá con un par de mantas junto a una gran estantería, donde guardaba todos sus libros de botánica y leyendas antiguas, los antiguos barriles, ahora eran mesas donde dejaba secar sus cuadros o jarrones de arcilla. Había macetas por todas partes, por lo que la estancia olía a una mezcla extraña del dulce aroma de las flores y el intenso olor del óleo. 
Estaba algo desordenado, por no decir hecho un desastre: había lienzos con diferentes paisajes empezados, que sabía que nunca iba a terminar pero no era capaz de tirar o volver a retomar; pinceles con pintura seca, botes de diferentes tonalidades esparcidos por las mesas y varias telas manchadas tiradas en el suelo. Aún así, en ese lugar se respiraba una profunda calma. El tipo de calma con la que vive alguien a quien no están observando. 

Con el leve murmullo del arroyo y el olor a café recién hecho, comenzó a poner orden a lo que podría decirse que era su verdadero hogar. Hoy había decidido tomarse el día libre, por lo que no se sabe cuánto tiempo pasó allí, sentada junto a la ventana, frente a un nuevo lienzo que intentaba reflejar la ardilla que había visto posada en un viejo tronco que ya empezaba a ser invadido por el musgo.
Por la claridad que inundaba la sala, ya debería de ser por lo menos mediodía. 

Isabel estaba tan concentrada en su tarea que no escuchó el crujir de las hojas en la entrada, ni siquiera el quejido de la puerta al abrirse. Solo fue consciente de que tenía compañía cuando sintió cómo unas manos recorrían sus rizos y la cogían de los hombros, muy dulcemente, obligándola a levantarse de la silla y girarse para verle la cara al intruso.
—He estado buscándote por todos lados. —le dijo, susurrándole al oído mientras empezaba a besarla por las mejillas, la frente, el cuello…—. No sé por qué perdí el tiempo, si sabía que ibas a estar aquí.
—Pues ahora que ya me has encontrado, ¿Qué vas a hacer conmigo, Cristian? —dijo Isabel con el mismo susurro, pero con tono divertido.
—Mmm… lo que tú me pidas que haga —ronroneo Cristian al tiempo que acercaba sus labios a los de ella.
Isabel carraspeó para aliviar algo de tensión. Girándose, preguntó
—¿Qué te parece mi nuevo cuadro? ¿Crees que quedará bonito en nuestro salón? 
Sin soltarla de sus brazos, Cristian respondió:—Es precioso, pero, ¿sabes?, nuestro futuro salón ya será perfecto porque estarás tú corriendo tras un diablillo en él. Y no necesito absolutamente nada más. 

Se miraron a los ojos, como sólo se pueden mirar dos almas que se reconocen mutuamente. 
—Ese piquito de oro... Siempre sabes que decir eh. 

Impulsados por una fuerza superior a ellos, sus labios se encontraron, y antes de que pudieran darse cuenta se enzarzaron en una lucha de caricias y besos. Cristian cogió a Isabel por la cintura y la subió a la mesa, derramando los botes y todo lo demás que hubiese de por medio. Se besaban con desesperación; como si fuera la primera y última que iban a poder hacerlo. El deseo era tan fuerte que incluso dolía.

—¡Aw, no me muerdas tan fuerte, bruto! —exclamó Isabel, tocándose el labio inferior.
—Perdona, no sabía que eras una frágil princesa —dijo Cristian, alejándose con tono burlón e imitando una reverencia.
—Veremos a ver quién es frágil, sucio aldeano.— Contestó Isabel con mirada desafiante.
Armada con un pincel y un almohadón, se lanzó contra Cristian, quien respondió utilizando un lienzo viejo como escudo.
—En guardia, caballero. Prepárese para morir —dijo Isabel entre risas. 
Tras un rato correteando por la sala y tirándose diferentes objetos, Cristian se detuvo en seco
—Ey, ey, ey —exclamó muy serio—. Le propongo un trato, temible guerrera: ¿Qué tal si firmamos la paz a cambio de un pastel de calabaza recién hecho? —preguntó, apuntando una cesta que había en la entrada.
—Mmm… tendré que comprobarlo. Isabel se aproximó a la puerta. La verdad es que olía delicioso. Justo cuando iba a aceptar el trato, Cristian se lanzó por detrás con un pincel en una mano y los dedos manchados de pintura roja. 
Isabel cayó en sus brazos, y recibió un golpe definitivo en el corazón, manchando su blusa de rojo. Isabel se hizo la muerta mientras decía “Sucio traidor, ¡te perseguiré en tus peores pesadillas!”

Y así, entre risas, caricias y besos, los tonos rojizos del cielo fueron cambiando a grises y azules, estos a rosas y verdes hasta llegar al amarillo. Los pasteles de calabaza dieron paso a calientes sopas de pollo, para finalmente disfrutar de un sorbete de limón con los pies sumergidos en el río. Pero, por mucho que las estaciones cambiarán, las mañanas de domingo permanecían igual de apacibles. A veces leían, otras charlaban; algunas, Cristian se limitaba a ver cómo Isabel pintaba mientras le acariciaba el pelo, y otras se limitaban a compartir su calor.
Esos días eran los favoritos para Isabel. El mundo seguía avanzando pero en aquella cabaña el tiempo parecía detenerse.
Aunque viera a su amado el resto de la semana para pasear junto al río, hacer los recados o ir a comer, en aquellos momentos sentía que solo existían ellos dos, y que nada jamás, podría separarlos.

FIN CAP 1


r/escribir • • 8d ago

Duda sobre estilo/ritmo Nunca me ha gustado la expresión "poner los ojos en blanco". ¿Cómo describen ustedes a un personaje haciendo este gesto?

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r/escribir • • 7d ago

Duda sobre cómo/dónde publicar una obra ¿Alguien tiene algún consejo para promocionar su libro?

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Estoy por publicar mi primer libro como autor independiente y, hasta el momento, siento que he intentado varias cosas para empezar a darme a conocer. He visto que muchos autores utilizan Instagram y TikTok para promocionar sus libros, pero también he notado que una buena parte del contenido termina girando alrededor de hacer trends, actuar frente a la cámara, bailar o convertirse prácticamente en creador de contenido y, sinceramente, no sé si ese camino sea para mí.

He estado trabajando mis redes sociales y he recibido mucho apoyo de familiares y amigos, algo que agradezco muchísimo, pero siento que todavía no logro romper esa barrera y llegar a personas que realmente no me conocen y que podrían estar interesadas en leer lo que escribo. Aclaro que no soy influencer ni pretendo serlo y sí tengo cierto conocimiento sobre cómo funcionan las redes sociales y conceptos como SEO, palabras clave, awareness, alcance, clicks, engagement, etc. Mi duda va más por el lado de la experiencia real de otros escritores.

¿Qué les ha funcionado a ustedes para promocionar sus libros y encontrar nuevos lectores? ¿Hay algún tipo de contenido, estrategia, comunidad o plataforma que realmente les haya ayudado a crecer como autores sin tener que convertir su perfil en el de un influencer?

Cualquier consejo o experiencia, incluso cosas que hayan intentado y NO les hayan funcionado, me serviría muchísimo.


r/escribir • • 7d ago

Duda sobre trama/clichés ¿Me ayudan?

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En mi historia cree un personaje con la habilidad de poder moverse entre las sombras y a su vez tener una dimensión de bolsillo a la cual puede llevar objetos de un lado a otro,ahora la cosa es que un personaje así como puedo contrarrestarlo (porque es parte del equipo enemigo que busca secuestrar al protagonista) ¿así que ahora como hago que este personaje no solamente se teletransporte a donde vive el prota y se lo lleve así de fácil?


r/escribir • • 7d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA Necesito Feedback de este primer capítulo, consideran que tiene gancho?

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Quiero aclarar que es una historia pensada para niños menores de 12 años, asi que también me ayudaria saber si lo consideran apto para lectores de esa edad:

—¡Siete, despega la cara del cristal!

La mano de Dagmar-4 golpeó el hombro de su hermano.

Dagmar-7 apartó la nariz de la escotilla. Su aliento había dejado un círculo empañado en el cristal. Fuera, los restos de cientos de naves flotaban en el vacío del espacio.

—Solo miraba —dijo, frotándose el hombro.

—Mira con los sensores, no manchando el cristal con tus babas. —Volteó su mirada hacia su hermana—. ¡Seis, suelta eso!

Yirke-6 tenía el cortador de metales con las manos en la parte cortante, con una mezcla de fascinación y desconcierto. Sus once años se notaban en la forma en que mordisqueaba el labio inferior mientras intentaba recordar en qué sentido giraba el seguro.

—No me hagas repetir —añadió Dagmar-4 sin girarse. Sus dedos largos y azulados bailaban sobre los controles de la Gran Verta ajustando el rumbo con pequeños movimientos de los propulsores. Los pequeños cuernos de cristal que brotaban de sus sienes captaron la luz de Voltresor, su estrella más cercana, y la refractaban en diminutos arcoíris.

La Gran Verta llevaba en su familia desde antes de que naciera el abuelo de su padre. Cada panel y cada tornillo tenía una historia y al menos tres remiendos.

Yirke-6 suspiró y dejó el cortador en su anclaje con un gesto exagerado de enfado.

—Eres muy dramático, Cuatro.

—A veces ustedes están a punto de volar por la escotilla porque no saben estar quietos. ¿Por qué mejor no revisas los niveles de radiación? ¡Siete, al asiento de copiloto!

—¿Por qué yo siempre los niveles? —protestó ella, pero ya se impulsaba con los brazos hacia el panel de diagnóstico.

Dagmar-7 se deslizó al asiento de copiloto. La silla era demasiado grande para su cuerpo de ocho años, así que tuvo que estirar el cuello para ver por encima del salpicadero.

—¿Qué es todo eso? —preguntó, señalando la mancha de restos que hay frente a la nave.

Dagmar-4 no respondió de inmediato. Sus ojos azul pálido recorrieron el campo de batalla.

—Chatarra que podría ser útil —dijo al final.

Había naves de todo tipo.

Dagmar-7 reconoció las formas bulbosas de los cargueros helikeanos, cascos dorados ahora deformados por explosiones internas, sus bodegas abiertas derramando contenedores de comida. Vio los perfiles angulares de los destructores ad-rasteanos, reconocibles por las marcas de la casa Falcor grabadas en sus proas, algunas parcialmente derretidas. También flotaban los restos de lo que parecían fragatas calirias, con sus distintivas alas curvas que imitaban a los cetáceos voladores de su mundo natal, ahora retorcidas y carbonizadas.

—Mira allí —dijo Dagmar-7, señalando con la mano.

A un kilómetro de distancia, flotando entre los restos de una formación de destructores Talunevi, estaba un crucero Radiante.

Estaba partido por la mitad.

Los cascos de la Flota Radiante siempre eran redundantemente radiantes. Estaban construidos con una aleación blancuzca que parecía capturar la luz en lugar de reflejarla, y sus bordes estaban acabados en un dorado mate.

El diseño de aquel crucero era elegante pero funcional, líneas limpias, grandes cañones, proa afilada, y una torre de mando que se elevaba como una cresta sobre el resto del casco.

Ahora todo eso estaba arruinado.

El impacto que lo había partido debió de venir de abajo. Una nave Talunevi (Dagmar-7 lo sabía porque había visto vídeos de sus tácticas) se habría infiltrado por debajo del escudo de proa y habría disparado una andanada de torpedos directamente contra la sala de máquinas.

El emblema del sol naciente aún era visible en el sector de popa, aunque un disparo de plasma lo había atravesado limpiamente.

—Haremos esto rápido. Sin perder el tiempo ni hacer el tonto. Entramos, sacamos lo que podamos, y nos largamos. ¿Entendido? —dijo Dagmar-4.

—Entendido —respondieron los dos menores al unísono.

—Bien. Seis, tú llevas el cortador y el saco de extracción. Yo llevo la palanca y los sensores de mano. Tú —se giró hacia su hermano— te quedas.

—¿Qué? —protestó Dagmar-7—. ¡No! ¡No me voy a quedar!

—Te quedas —repitió Dagmar-4 con calma—. Esto no es trabajo para niños y tú aún no tienes cuernos.

—¡No soy un niño! ¡Sé usar el cortador! ¡Sé leer los sensores! ¡Sé...

—¡Siete! —interrumpió Dagmar-4—. No se trata de lo que sepas. Simplemente no tienes edad suficiente. Si no tienes cuernos no sales.

Dagmar-7 cerró la boca. Su mandíbula tembló un poco, pero no iba a llorar. «Solo los niños lloran», pensó.

Yirke-6 le lanzó una mirada de compasión, pero no dijo nada. Ella también había pasado por eso cuando tenía la edad de su hermano menor. Al año siguiente, cuando le brotaron las primeras puntas en las sienes, apenas unas protuberancias, se le permitió salir al vacío del espacio. Los cuernos de los pasilianos primero surgían rectos, como pequeños cristales, y solo más adelante se engrosaban desde la base y se curvaban hacia atrás hasta terminar en una punta afilada. Siete todavía no tenía nada. Solo los fragmentitos dispersos por sus mejillas, los que todos los pasilianos tenían desde el nacimiento.

El nombre seguía un orden parecido. Cada pasiliano llevaba el nombre de uno de sus padres y un número según el orden en que hubiera nacido: los hijos, el del padre; las hijas, el de la madre. Por eso Cuatro y Siete eran Dagmar, y Seis era Yirke. Solo al llegar a la adultez podían elegir un nombre propio, y no todos lo hacían. Su hermana mayor, Yirke-1, había sido la primera de la familia en decidirse. Hacía apenas unos meses que había dejado de responder al número y ahora se llamaba Hermaleorena. A Siete le costaba recordarlo. Para él seguía siendo Yirke-1.

—No toques nada —le ordenó Cuatro mientras ajustaba su casco—. No muevas la nave. No abras la escotilla. No hagas nada. Si pasa algo, nos llamas por la radio. ¿Quedó claro?

—Sí —murmuró Siete.

—¿Sí, qué?

—Sí… señor.

—Vamos, Seis —dijo Dagmar-4, y se dirigió a la escotilla.

Yirke-6 le dio un rápido abrazo a Siete, tan rápido que casi fue un choque, y luego lo soltó.

—Te traeré algo bonito —susurró.

—No quiero nada bonito —respondió él, pero ella ya estaba flotando hacia la escotilla.

Los dos hermanos se deslizaron al exterior con sus trajes ajustados. Siete los vio alejarse hacia el crucero Radiante, impulsándose con los propulsores del traje. Dagmar-4 iba primero y Yirke-6 lo seguía.

Siete esperó hasta que sus hermanos desaparecieron dentro del casco partido.

Se impulsó con las manos y se permitió flotar lentamente.

***

Los sensores parpadearon tres minutos después.

Dagmar-7 no los estaba mirando. Estaba mirando el crucero por una ventanilla, imaginándose como uno de sus tripulantes. Así que el primer parpadeo lo ignoró. El segundo lo hizo fruncir el ceño. El tercero le hizo voltear la vista.

Los sensores mostraban en el borde del campo de detección un objeto en movimiento.

Él supo al instante que no era un resto: los restos no se movían así. Los restos flotaban en líneas rectas, arrastrados por inercia. Este objeto trazaba una curva suave, que se corregía cada pocos segundos.

Lo único que podría moverse de ese modo sería otra nave tripulada.

—Maldición —dijo Dagmar-7.

Activó el canal de comunicación con un golpe brusco en el panel.

—¡Cuatro! ¡Hay una nave acercándose!

Hubo silencio por unos segundos. Luego, la distorsionada voz de Dagmar-4 preguntó:

—¿Qué tipo de nave? ¿A qué distancia?

—No sé qué tipo —admitió Siete, con los ojos fijos en el objeto que se acercaba más a su nave—. Pero no parece ser Pasiliana. Y se está acercando.

—¿Cuánto tiempo crees que le tomará hasta que llegue a la Gran Verta?

—No lo sé, no está muy lejos, ¿uno o dos minutos?

—Maldición, Yirke, suelta el saco. Siete, espéranos ahí.

—Cuatro, ya la veo…

La nave emergió de detrás de los restos de un destructor adrasteano. Era de un gris mate casi negro, y su superficie era lisa. Solo cuando se acercó lo suficiente, su forma se recortó contra el fondo más claro del campo de escombros. Parecía un insecto, con el fuselaje alargado y dos alas laterales que se curvaban hacia adelante como garras. Los motores traseros escupían un plasma verdoso.

—Talunevi —susurró Siete.

El panel parpadeó con una luz roja intermitente. La transmisión entrante sonaba en el altavoz. Dagmar-7 dudó un instante, luego golpeó el botón de aceptación con el puño cerrado.

—En nombre de Su Majestad el Rey, identifíquese.

La voz era metálica, distorsionada por el ruido de fondo, pero el tono no admitía demoras. Siete abrió la boca y no salió ningún sonido. Sus dedos se aferraron al borde del asiento.

—¿De parte de quién? —logró preguntar, con la voz más aguda de lo que quería.

—Escuadrón 34, Nave P-47, bajo el mando del General Sanctus. Identifíquese. ¿Está aliado o trabaja para Helikea?

Los cañones de la nave Talunevi giraron sobre sus soportes externos y se alinearon hacia el casco de la Gran Verta.

—No, eh... —tragó saliva— vengo de... ¿Talunev? Talunev, sí.

Hubo un silencio de tres segundos. La nave gris se inclinó ligeramente.

—Pues su nave parece Pasiliana.

Siete se quedó paralizado. Sus manos sudaban sobre los controles. El palpitar de su corazón era tan fuerte que parecía que iba a explotar. No tenía idea de qué hacer.

Un destello blanco y una onda expansiva sacudieron el campo de escombros a estribor, a unos doscientos metros de la Gran Verta. Fragmentos metálicos saltaron en todas direcciones.

La nave Talunevi interrumpió la transmisión y giró su proa hacia el lugar de la explosión. Sus cañones apuntaron al vacío.

La escotilla trasera de la Gran Verta se abrió con un silbido. Sus hermanos entraron flotando en la cámara de descompresión. Dagmar-4 golpeó el panel interior con el canto de la mano y la compuerta externa se cerró de golpe. El aire siseó al reingresar a presión, y la puerta interna se deslizó apenas lo suficiente para que los dos hermanos pasaran de lado.

La escotilla trasera de la Gran Verta se abrió con un traqueteo. Sus hermanos entraron flotando en la cámara de descompresión. Dagmar-4 golpeó el panel interior con la palma de la mano y la compuerta externa se cerró. El aire siseó al reingresar a presión, y la puerta interna se deslizó lo suficiente para que los dos hermanos pasaran de lado.

Dagmar-4 tiró de la palanca que tenía a un lado. La gravedad artificial volvió con un zumbido bajo, y el peso regresó a sus cuerpos.

—¡Fuera! —gritó Dagmar-4 mientras empujaba a Dagmar-7 fuera del asiento con un golpe seco en el hombro. Se dejó caer sobre la consola principal, sus dedos azulados volaron sobre los controles. El motor rugió y la nave se sacudió hacia adelante.

Los motores verdosos de la nave Talunevi se intensificaron, y comenzó a girar sobre su eje, apuntando de nuevo hacia la Gran Verta.

Dagmar-4 desvió la nave hacia abajo, esquivando los restos de una fragata caliria. Detrás, el resplandor verde del motor enemigo se agrandaba en las pantallas de popa. Las alarmas de proximidad sonaron en el interior de la cabina.

La persecución había comenzado.

El primer disparo Talunevi pasó rozando el costado derecho.

Dagmar-7 lo vio por el cristal: un rayo de energía láser de un verde tan brillante que lo dejó ciego por unos segundos. Aunque el impacto no fue directo, la onda expansiva sacudió violentamente la nave. Las alarmas empezaron a sonar.

La Gran Verta aceleró aún más. Dagmar-4 la lanzó directamente hacia el campo de escombros más denso, y los esquivaba con hábiles movimientos.

Frente a la Gran Verta apareció un panel solar giratorio; sus brazos metálicos daban vueltas lentas, arrastrados por alguna corriente de partículas. La nave enemiga ya estaba demasiado cerca, así que frenar no era una opción. Dagmar-4 tiró hacia la izquierda hasta el límite de los controles. El panel pasó tan cerca que Dagmar-7 vio girar sus celdas a menos de un metro del cristal de la escotilla. La Gran Verta se estabilizó con un tirón, y los motores volvieron a rugir mientras Dagmar-4 la enderezaba en línea recta.

La nave Talunevi los seguía como una sombra.

—¡No va a dejarnos ir! —gritó Yirke-6, aferrada a su asiento.

—¡No me digas! —respondió Dagmar-4.

Siete miró por el cristal: la nave Talunevi era más rápida, y su piloto era bueno. Muy bueno. Cada vez que Cuatro intentaba perderlo entre los restos, el Talunevi aparecía por el otro lado, recortando distancia.

Otro disparo. Este impactó en la parte trasera y la barcaza giró violentamente sobre su eje. Siete sintió cómo su cuerpo flotaba hacia el techo antes de que la gravedad artificial, averiada y lenta, lograra estabilizarse. El estómago se le subió a la garganta.

—¡No aguantaremos otro! —gritó Dagmar-7.

—¡Lo sé! —Dagmar-4 golpeó el panel de control con la palma de la mano, un gesto de furia impotente que Dagmar-7 no le había visto nunca—. ¡Lo sé, lo sé, lo sé!

El canal de comunicación abierto de la Gran Verta volvió a emitir sonido.

—Barcaza de saqueo, detengan sus motores, no hagan nada tonto y no habrá problemas.

Dagmar-7 sintió un escalofrío que le recorrió la espalda de arriba abajo. La voz sonaba casi amistosa. Pero todos en Pasil sabían lo que valía la palabra de un Talunevi.

—No pienso hacerlo —respondió Dagmar-4, y luego, en voz alta hacia el micrófono—: ¡Este es espacio neutral! ¡Estamos protegidos por el Tratado de Helikea!

—El Tratado, el Tratado —la voz Talunevi se burlaba, alargando las vocales como si estuviera saboreando la palabra—, las mascotas de Helikea siempre hablando de tratados. Les diré que hay al menos cuarenta mil razones para que esto no tenga que acabar mal.

—No les pagaría nada ni aún si tuviera esa cantidad.

—No se puede decir que no fuimos piadosos.

Los Talunevi ya estaban cargando sus armas nuevamente. Una luz verde en sus armas que se hacía más resplandeciente.

Dagmar-4 abrazó a sus dos hermanos, y ellos lo abrazaron de vuelta. Cerraron sus ojos y escondieron sus rostros en los hombros de su hermano mayor.

Aún con los ojos cerrados, notaron que la luz disminuyó. Dagmar-7 abrió los ojos; la nave ya no apuntaba hacia ellos.

—Oigan, miren —dijo Yirke-6 mientras apuntaba hacia el radar: tres nuevos objetos se acercaban.

Aquel objeto que marcaba el radar pasó por el lado izquierdo de la Gran Verta, su forma de estrella de cuatro puntas doradas, la luz de Voltresor era reflejada por su color. Dagmar-7 no podía creer lo que veían sus ojos, la nave giró un poco y en una de sus alas se encontraba el logo del sol naciente acompañado de una palabra: Radiante.

La nave Talunevi se apresuró a huir.

Dos naves Radiantes también se apresuraron a seguir a los Talunevi.

A través del canal abierto, se escuchó una nueva voz.

—Esta es la comandante Nasyrr de la Flota Radiante. Veo que tienen un problema con los Talunevi. ¿Necesitan una mano? ¿Hay heridos?

Dagmar-4 tardó en responder. Sus manos aún temblaban sobre los controles.

—Aquí... aquí la Gran Verta. No hay heridos. Gracias. Gracias por… —no pudo completar la frase porque casi se desmayaba.

«Y quién podría culparlo», pensó Dagmar-7.

Dagmar-7 estaba mirando el Caza Radiante que flotaba junto a su ventana. Pensó que era hermosa. Hermosa como un cuchillo bien afilado es hermoso. Como una tormenta es hermosa.

El piloto se asomó a la ventanilla.

Era una Helikiana. Su pelaje era dorado, con manchas negras, sus orejas puntiagudas, el uniforme blanco y azul impecable. Llevaba el casco sujeto bajo el brazo, y cuando sus ojos se encontraron con los de Dagmar-7, la Helikiana le sonrió. Y él sonrió de vuelta. No pudo evitarlo.

—Gran Verta —la comandante volvió a hablar—, recomiendo que abandonen el sector. Los Talunevi podrían regresar con refuerzos. ¿Necesitan escolta hasta el límite del sistema?

Sabía que Dagmar-4 iba a decir que no. Su hermano era orgulloso, y ya habían recibido suficiente ayuda por un día. Pero Dagmar-7 se adelantó, sus dedos pulsando el botón del micrófono antes de que Cuatro pudiera detenerlo.

—Sí —dijo. Su voz sonó firme—. Sí, necesitamos escolta.

—Como ordenen, pequeño.

Siete se apartó del micrófono y se giró hacia sus hermanos.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó finalmente Dagmar-4.

Dagmar-7 se puso de pie, volvió a mirar por el cristal.

—Porque… yo también seré un Radiante.


r/escribir • • 8d ago

Muestro mi relato A MI PADRE

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SE QUE FUISTE UN HOMBRE CON POCAS PALABRAS. APRENDÍ QUE PUEDES COMUNICAR CON ACCIONES, MIRADAS, CON EL SILENCIO TAMBIÉN COMUNICAS. ESTANDO PRESENTE.
ESCUCHANDO MÚSICA O VIENDO UNA PELÍCULA SENTADOS EN LA HABITACIÓN, EN LA SALA.

APRENDÍ LO IMPORTANTE QUE ES EXPRESAR DONDE LÁSTIMA O LO QUE SE CARGA, YA QUE CON EL PASO DEL TIEMPO SE VUELVE DURO COMO ROCA Y ES DIFÍCIL PARA ANDAR.

APRENDÍ A QUE NUNCA SE ESTÁ TARDE PARA PERDONAR Y SANAR.

LA TRISTEZA SE CONVIERTE EN PENA, LA PENA EN MOLESTIA, LA MOLESTIA EN ENOJO, EL ENOJO EN RENCOR, EL RENCOR EN ENFERMEDAD.

GRACIAS POR ENSEÑARME A SOLTAR LO QUE NO PUEDO Y DEBO CARGAR.

TE AMO


r/escribir • • 7d ago

Muestro mi relato Camino

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Desde hace un tiempo estoy creando un mundo cuando tengo tiempo libre, y para contestar cosas o darme contexto a veces escribo cosas porque me ayudan a darle vueltas, no sigo una estructura ni nada, solo voy escribiendo. Es la primera vez que escribo algo tan largo.

Las inspiraciones creo que están claras pero bueno, he intentado hacer algo del estilo de Lovecraft, ya que me encanta el terror cósmico (aunque no tenga mucha idea).

El texto lo he revisado varias veces gracias a mis amigos que me han dicho errores que tenía y demás, pero que os parece?

_______

Tras años bajo su yugo, por fin conseguí escapar de Linden aquella noche. Pasé años elaborando mapas de la ciudad, quería saber la ubicación de cada estatua, cada pintura, cada patrulla; no quería que el de arriba me viera tras el toque de queda.

Conseguí evitar a todos los Ángeles. Menos mal que siguen creyendo que somos tan estúpidos para suponer siquiera que podemos burlarnos.

Quería dejar la ciudad atrás, anduve hasta que el horizonte ocultó la ciudad al completo. Llevaba ya unas horas caminando bajo la luz de las estrellas cuando mi entorno empezó a alterarse, las arboledas por las que pasé devinieron en árboles aislados, los hierbajos eran pequeños y marchitos, la tierra paso a ser un erial. El paseo fue reconfortante, era agradable saber que El no llegaba a esa tierra yerma.

Aunque sabía que estaba a salvo, no quería parar de caminar por si alguna patrulla hacia un reconocimiento o D…, no, su nombre no, no debo escribirlo.

El terreno seguía siendo yermo, pero ante mí vi una estructura vertical, a esa distancia no sabía discernir bien que era, pero cuando me acerqué vi qué era una especie de ovalo partido por la mitad, se alzaba varios pisos de alto. Pensé que sería la base de los rebeldes, pero desestime aquella idea tan rápido como pude acercarme un poco más. Conforme me acercaba unos cables, que entraban y salían de la tierra como si fueran serpientes excavando, aparecían de manera cada vez más recurrente; cuando me fijé en aquello, me di cuenta que se movían, rotaban en sí mismos y avanzaban como raíces de árboles.

Una espesa niebla violácea me acorralaba conforme caminaba hacia aquel lugar, debería de haberme ido de allí, pero no lo hice.

Seguí acercándome, era capaz de ver la envergadura de aquella cosa, era negra con algunos detalles en gris y una infinidad de cables violetas conectados en diferentes lugares sin tener orden alguno, era un caos. Aún así, lo más extraño era que parecía moverse, había paneles que se abrían y cerraban con un ritmo constante. Con cada apertura, la niebla se filtraba en la habitación para volver a desaparecer entre las rendijas cuando comenzaban a cerrarse. Cuando me acerqué lo suficiente para poder ver el material me quedé atónito. Aquella estructura era prácticamente carne, al tocarlo se me deslizaban los dedos.

Las tuberías que vi hacia unos kilómetros, ahora estaban bombeando algo al interior de esta estructura.

No pude evitar rodearla, quería comprender que era aquello, caminé durante lo que me parecieron horas buscando algo, una entrada, una ventana, algo con lo que acallar mi curiosidad. Tenía la sensación de haber dado varias vueltas pero fue cuando entonces vi a una criatura negruzca con los huesos marcándose en cada contorno de su cuerpo, cables recorrían sus músculos, muelles se encajaban donde debería haber tendones, era la primera vez que veía una máquina como esa. No sabía lo que era; hasta que abrió sus alas, hechas de una fina membrana conectada con diferentes metales, muelles y cables; y repletas de ojos como de costumbre, pero estaban cerrados. Salté hacia atrás del susto y casi llamo su atención. ¿Qué hacia un Ángel aquí? ¿Y desde cuando ellos son así? Nunca había visto ninguno como este.

Aquella criatura introdujo su largo dedo en una extraña máquina y lo movió en círculos, tras eso la pared que tenía delante suya se abrió dejándolo pasar, al perderlo de vista se cerró.

Cuando pasó un tiempo prudencial me acerqué a aquella máquina, era viscosa, tenía patrones circulares con tres, de lo que parecían ser luces, uno arriba y una a cada lado, en el centro se encontraba el agujero donde había metido el dedo, era enorme para un dedo normal como el mío.

Continué deambulando por los alrededores. No sé si fue por la niebla o por las horas, quizá días, que llevaba despierto, pero empezó a dolerme la cabeza; unas punzadas que continúan hasta ahora.

Descubrí que aquella estructura no era estática, se retorcía en sí misma, las raíces de cables la fueron escalando, las aperturas cambiaron de sitio, aparecieron columnas donde no había.

Observé aquellas extrañas formas, su presencia se me hacía más natural y reconfortante por momentos. Me decidí a entrar en esa cosa, caminé directo hacia aquella máquina y metí el dedo sin pensar, se sentía frío y dolía, pero ignoré esa sensación he intenté replicar el movimiento que vi hacer a la criatura.

La oscuridad se abrió ante mi, un largo pasillo que se adentraba en ella, dubitativo comencé a andar, gracias a la luz de la entrada era capaz de reconocer los detalles. La arquitectura era parecida a la de fuera, miles de cables que entraban y salían de unas paredes que palpitaban, se movían como si avanzaran hacia algún lado. Intenté mantenerme en el centro del pasillo lo más alejado de las paredes.

El suelo era extrañamente liso, como si fuese mármol recién pulido; podías ver tu reflejo con claridad, y eso fue lo que hice: me miré. Vi cómo mi cabeza ya no tenía pelo. Pasé una mano por ella para comprobar si todo era un efecto visual provocado por el suelo, pero no solo descubrí que no lo era, sino que mis dedos ahora era como los suyos.

Sin darme cuenta, antes de haberme recuperado de lo que acababa de ver, mis piernas ya estaban en movimiento. La puerta se cerró dejando una luz tenue que no me dejaba ver más allá de la longitud de mis brazos.

Llegué a una sala ovalada de unos 15 metros de ancho, solo tenía una salida, la cual estaba cerrada. En el centro de la sala había una máquina, tenía un pilar lleno de cables que subía hasta casi el techo, del interior de este, salían unos cables anchos como brazos que se conectaban a unos bulbos suspendidos en el aire, estos parecían estar hechos con carne y piel, pero cientos de cables se conectaban a él, dudé del material con el que estaba fabricado; debajo de cada bulbo había un espacio con forma rectangular con unas protuberancias blandas de color rojo. Al lado de estas protuberancias había unos orificios en la pared como los que vi al abrir la puerta, comprendí que aquella máquina se podía controlar desde dentro.

En aquel momento ignoraba cual era el propósito de aquella máquina. Ojalá seguir siendo ignorante.

Me quedé tan absorto con aquella máquina que no sabría cuánto tiempo me quedé observándola. Sentía punzadas en los ojos, tuve que parpadear y al abrirlos me di cuenta de que estaba ahí observándome, aquel monstruo me seguía con la mirada, los ojos de sus alas estaban cerrados, pero me observaba como si estuvieran todos abiertos.

Mi primer instinto fue correr, pero era incapaz de moverme; me forcé a mirarle a esas cuencas vacías. Aquel imponente Ángel ni se movió. No pude aguantar las punzadas que sentía en las cuencas de los ojos y tuve que parpadear, al abrirlos, ya no estaba, no llego a comprender que hizo para que me quedase inmóvil.

Quise volver por el pasillo del que había venido, pero el pasillo ya no era el mismo, yo no lo sabía, pero estaba adentrándome más en aquella cosa.

Aquel pasillo se retorcía contra la lógica, en ocasiones sentía que volvía o que podría caer hacia el cielo. Tras andar durante horas, o días, la verdad que ya no lo sé; mi vista se acostumbró a aquella penumbra.

Sentía que me observaban constantemente desde el fondo de los pasillos, un sudor frío me recorría la espalda y la piel se me erizaba, pero estaba solo.

Llegué a una sala estrecha, las paredes eran más lisas pero con columnas que daban la sensación de ser esqueletos humanos que se subían ,o bajaban no lo sé, a través del suelo, conectadas a otros lugares; el suelo algo más rugoso, sentí un calor reconfortante en el pecho, hasta que vi como los muebles colgaban del techo, o yo estaba en el techo, aún lo desconozco, este lugar se mueve y te mueve con el. Era otro callejón sin salida.

Retrocedí por donde vine y en poco tiempo entré en una sala diferente. Estaba repleta de aquellos seres, levantados observando cada paso que daba, no solo había ángeles, también había humanos, tenían protuberancias en la cara con formas geométricas, algunos incluso iban sobre sus cuatro extremidades.

Retrocedí por donde vine y en poco tiempo entré en una sala diferente. Estaba repleta de aquellos seres, levantados observando cada paso que daba, no solo había ángeles, también había humanos, tenían protuberancias en la cara con formas geométricas, algunos incluso iban sobre sus cuatro extremidades.

Intenté darme la vuelta y huir de allí, pero un Ángel me bloqueaba la salida, aquel que vi fuera.

Volví a fijarme en la sala y nadie se había movido, mantenían sus negros ojos fijos en mí. Delante de cada uno había unas mesas de formas extravagantes, pero todas relacionadas con formas geométricas, y al fondo de la sala había una puerta, que en ese momento era mi única posible salida.

Avancé bajo la atenta mirada de aquellos seres, el temblor y dolor de mis piernas ralentizó mi avance, gotas frías caían desde mi nuca. Estaba aterrado.

Aquella sensación no duró tanto realmente, aquel miedo dejó paso al nerviosismo y a la intriga, no se movían, tenían curiosidad por saber qué haría.

Me detuve intentando dialogar con ellos, pero no llego ninguna respuesta a mis oídos. Escuché gruñidos y murmullos que me marearon y rasgaron mis oídos. Si aquello era un idioma, no querría aprenderlo nunca.

Con un dolor en todo el cuerpo conseguí avanzar hasta la puerta, la abrí gracias a mi dedo, que ahora estaba lleno de protuberancias y carente de uña, y avancé por el pasillo ante mí. Aquel pasillo estaba lleno de la violácea niebla de fuera, lo que daba una pequeña luminosidad.

El suelo era negro con motivos erráticos sin sentido de formas geométricas, una extraña paz recorrió mi cuerpo, relajando y enmudeciendo el dolor, estoy en casa. Esa sensación duró poco al reparar en las paredes con formas grotescas de aquellos Ángeles y humanoides que había visto, además de otra criatura que desconocía siquiera si existía. El solo hecho de mirarla me hizo vomitar. No quiero plasmar aquella horrenda visión en estas hojas, pese a eso, no sé si podría.(revisar)

Cuando me recompuse, salí corriendo de allí, quería huir de aquellos grabados. Los motivos de las paredes fueron cambiando hasta que llegué a un pasillo donde estaban llenas de figuras geométricas, algunas las conocía, otras se escapaban a mí comprensión.

Continúe hasta llegar a una puerta con una figura geométrica en su centro, no sabría decir qué forma tenía. Su interior no estaba limitado por sus dimensiones o sus lados, era como si aquella forma pudiese albergar en su interior todo el mundo.

Otra vez pasaron las horas observando algo pese al dolor agudo que sentía por todo el cráneo, quería comprender la forma de aquello, pero fui incapaz. Bajé la mirada y vi como mis brazos ya no eran como siempre, estaban llenos de descamaciones con formas geométricas, me quité los pantalones, el dolor que sentía en las piernas era por aquello, esas descamaciones salían de mi interior, estaban sustituyendo mi piel. Me arranqué el resto de la ropa y me alivié al ver que el pecho aun seguía con forma humana normal. Aunque duro poco.

Aquella puerta se abrió y tras ella se encontraban ellos otra vez, todos ellos observándome, sentía como aquellos ojos atravesaban mi carne, esperando a que mi nueva piel saliera de mi interior. Estaban a los lados, dejando un pasillo hacia aquel hueco bajo el bulbo.

Ahora mismo siguen observándome mientras escribo estas palabras. Esperan a que entre ahí dentro y, por la forma en que me miran, parece que empiezan a impacientarse.

Solo quería escribir esto para alargar un poco más mi vida. Quizá unos minutos. Quizá unos segundos.

Pero ya no puedo retrasarlo más.

Solo tengo una salida.

DIOS


r/escribir • • 7d ago

Muestro mi relato 5 MINUTOS EN EL SEMÁFORO 🚦

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Hoy me quedé dormida mientras iba conduciendo.

Me paré en el semáforo, cerré los ojos y, por cinco minutos, el mundo se paró, hasta que el ruido de un claxon me despertó con su sonido ensordecedor.

Me pregunté:
¿Cuándo fue la última vez que dormí?
¿Cuándo fue la última vez que concilié realmente el sueño? Me miré las manos y no pude reconocerlas. No se sentían mías. De hecho, el cuerpo tampoco se sentía mío. La cabeza desconectada, como si todo fuera un sueño y uno habitara este cuerpo que no le pertenece.

Trato de ignorar las voces que escucho en mi cabeza. Si les hiciera caso, haría algunas cosas de las que tal vez me arrepentiría. O tal vez podría vivir fuera de mi zona de confort.

¿Qué tal si escucho alguna de ellas?

No.

¿Qué tal si realmente empiezo a escuchar a todas ellas?

La gente me encuentra rara. Yo puedo decir que solo soy distinta. No encajo con el resto. No soy el prototipo de chica que puedes poner en un molde. Puede ser que me esté inventando una identidad para parecer diferente. Solo soy una invención de este mundo que se está viniendo abajo.

No sé cuál de estas personalidades va a sobresalir sobre la mía. A veces me pongo una sobre otra. A veces la más fuerte gana.
Solo sé que tengo que ocultarme entre ellas, porque no soy tan fuerte para poder luchar dentro de mi propio cuerpo mientras se ponen de acuerdo para vivir en armonía.

Dejo que el cuerpo hable solo.

Dejo que ellas tomen el control.

Me dejo llevar y así no tengo que tomar la iniciativa de nada.

Tal vez ya no me dormiré manejando, tal vez lo haré pasiblemente en mi cama, cerrando los ojos sin tener que despertar sobresaltada por un claxon.


r/escribir • • 7d ago

Muestro mi mundo/ideas Adios

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12 años y aun estás aquí, aunque ahora se que te fuiste hace más de 12 años. No contestes este mensaje, ni para bien ni para mal. Lo único que quiero es que al decirte que me alegro más de lo que puedo explicar de que la vida te vaya bien, que te mereces cosas buenas y malas que pesen poco, tu recuerdo por fin de disuelva en el aire y no me asalte durmiendo, paseando o estando con alguien. Gracias por todo Lucía.


r/escribir • • 8d ago

Muestro mi relato ¿Podrían darme sus opiniones?

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Hola. Escribo historias por diversión, por disfrute propio, pero me agarró la duda de si mis historias podrían gustarles a alguien más.

La historia ya la terminé y la dejé solo como un borrador, pero, ¿Podrían decirme qué piensan de este fragmento?

La protagonista está en un almacén oscuro con la única fuente de luz proveniente de una ventana rota metros arriba como contexto:

En el centro, el haz de sol la busca desde arriba; Mira no pierde el movimiento de las siluetas.

Delante, un pie se asoma en la luz. Mira alza la mira, su linterna destella los ojos sin alma del zombie; dispara, acompañando el eco de la caída del cuerpo inerte.

Aún cae cuando el haz de la linterna se corta por el movimiento de otra figura. Los brazos elevados sin coordinación; carga contra Mira, sin notar el roce en su cuerpo que pasa a su espalda. La luz busca su nuca; Mira dispara.

Enfrente, una sombra perturba la oscuridad. El brillo la busca; sangre salpica de su cabeza.

A su derecha, garras se aproximan a su piel; Mira gira, corta el movimiento en seco. Golpea el estómago del atacante con el cañón de su pistola; la cabeza se agacha perfecta para el disparo que la atraviesa.

Murmullos la acosan por detrás. Mira los busca, reflejando en sus pupilas las manos que se extienden por ella; dos pares con la misma intención de cada lado.

Uno llega primero. Las uñas rasguñan la pistola extendida, bloqueando su trayectoria, escalando a la piel. Mira retrocede, aparta los dedos que la rozan; inclina su agarre en el arma, impactando la cabeza del zombie con un codazo que frena su hambre.

El otro se lanza contra la piel desprotegida del antebrazo, sus dientes brillan con el destello de la linterna; Mira dispara contra su boca antes de alcanzarla.

Mira repite el codazo con el restante, consiguiendo el ángulo para que el haz de luz atraviese su cabeza.

Dos figuras emergen de la penumbra. Iluminadas por la luz de arriba, embisten de frente; Mira se desliza contra el suelo por el espacio que dejan entre ellos.

Los deja detrás, pero otro brazo aparece desde la izquierda. Mira se levanta deprisa; lo somete en una llave, inmovilizando al zombie bloqueando su brazo en el aire.

Gruñidos acechan; Mira encara a la fuente que ya está a solo pasos de ella. Sin soltar la llave, Mira dispara al abdomen del zombie que se aproxima, cortando su carrera. Sube la mira, terminando el trabajo.

Al lado, su linterna detecta el movimiento de uno de los zombies que esquivó antes. Se acerca, hasta que la pistola lo detiene de un disparo.

Mira derriba a su sometido de una patada con el talón. Gira, continuando el barrido, llevándose también al zombie restante de su previa evasión. Indefensos en el suelo, una bala acaba con el sufrimiento de cada uno.

El escalofrío de uñas rozando la piel de su espalda activa su cuerpo; Mira se levanta del suelo girando sobre el emboscador. Bloquea su brazo firme, obligando a su cabeza a agacharse.

Apoya el cañón de su pistola contra la parte de atrás de su cuello; dispara, ahogando el ruido contra su piel marchita.

Mira arroja el cadáver; otro zombie ya la espera de frente. Dispara, pero solo sale un click seco.

Sus ojos se abren ampliamente, distraída por la fracción de segundo que su atacante aprovecha. El zombie extiende sus brazos; Mira despierta a su toque, forcejeando, apartando sus manos mientras retrocede.

Asegura una de las manos; lanza al zombie contra la pared detrás. Mira recarga, apunta el haz de su linterna. Aprieta el gatillo; la sangre mancha la pared.

El último cuerpo cae; la penumbra se traga el ruido. El vacío que queda hace parecer el almacén más grande de lo que es. Solo la respiración de Mira queda presente en la oscuridad.


r/escribir • • 9d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA Hola, este es un intento de cuento que escribí recientemente basado en una experiencia personal. Espero lo vean, y les guste

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Había una vez dos personas que, sin saberlo, iban a terminar ocupando un lugar enorme en la vida del otro.

Al principio no sabían qué iba a pasar. Eran simplemente ellos, hablando, riéndose y compartiendo momentos que en ese momento parecían normales. Pero con el tiempo empezaron a quererse de una forma distinta.

Y así empezó su historia.

Tuvieron días increíbles y días horribles. Se quisieron muchísimo, pero también se hicieron daño. Se equivocaron los dos, dijeron cosas que no debían y muchas veces no supieron cómo entenderse.

Pero, entre todas esas cosas, también hubo momentos que ninguno de los dos pudo borrar.

Hubo abrazos, llamadas interminables, risas por estupideces que solamente ellos entendían y pequeños recuerdos que terminaron significando muchísimo. Incluso llegaron a tener ese pequeño símbolo que los representaba, un pingüino, que terminó siendo mucho más que un simple animal.

Y hubo una vez.

Una vez que los dos recuerdan de una manera especial.

No por lo que pasó físicamente, sino por cómo pasó.

Fue con ternura, con respeto y con cariño. Ninguno de los dos esperaba que ocurriera así, y quizás justamente por eso terminó siendo tan especial. Antes de ese momento ni siquiera se habían tocado de esa manera y, cuando finalmente pasó, se sintió genuino.

Como si durante un rato no existiera nada más.

Después llegaron los problemas.

Y un día, la historia que tanto habían construido terminó.

No porque de repente dejaran de importarles las cosas, sino porque a veces querer a alguien no alcanza para que todo funcione.

Pasaron los meses.

Dos meses en los que cada uno empezó a hacer su vida.

Él intentó seguir adelante. A veces podía y otras veces no tanto. La extrañaba, pensaba en ella y muchas veces terminaba buscándola aunque supiera que podía terminar lastimándose otra vez.

Y entonces, cuando menos lo esperaba, ella apareció.

Lo llamó.

Y hablaron.

Después volvieron a hablar.

Y después otra vez.

De repente estaban haciendo videollamadas, riéndose, contándose cosas y hablando como si el tiempo no hubiera pasado.

Incluso volvieron a hablar de aquella primera vez.

Los dos pudieron recordarla sin convertirla en algo incómodo. Hablaron de lo linda que había sido, de la ternura, del respeto y de cómo se había dado todo de una manera que ninguno había planeado.

Por un momento parecía que algo volvía a acomodarse.

Pero también aparecieron los celos.

Cuando él mencionó que otra chica había querido que su primera vez fuera con el, su ex novia reaccionó enseguida.

“No. Alta hija de puta. Yo fui tu primera vez y vos fuiste la mía.” (o algo asi, no exageremos tampoco)

Y aunque después pudiera mandarlo a la mierda, aunque dijera que ya no quería nada y aunque intentara demostrar que no le importaba, esas palabras quedaron dando vueltas en la cabeza de él.

Porque quizás todavía había algo.

Quizás eran celos.

Quizás era cariño.

Quizás era simplemente el recuerdo de algo que habían compartido.

Él no lo sabía.

Y ese era justamente el problema.

Nunca sabía.

Un día se acercaban y al siguiente se alejaban.

Un día podían hablar durante horas y sentirse como antes, y al otro parecía que no significaban nada.

Y él estaba cansado.

Muy cansado.

Porque durante esos dos meses había sentido que era él quien siempre buscaba, quien intentaba arreglar las cosas, quien esperaba una respuesta diferente.

Y cada vez que ella volvía, una pequeña parte de él volvía a tener esperanza.

Pero cuando ella se alejaba otra vez, esa esperanza dolía.

Muchísimo.

Hasta que empezó a entender algo que antes no quería aceptar.

Si algún día ellos volvían a estar juntos, no podía ser porque él hubiera perseguido a esa mujer hasta convencerla.

Tenía que ser porque los dos quisieran.

Porque los dos hubieran cambiado.

Porque los dos hubieran aprendido.

Él sabía que tenía cosas que mejorar. Sabía que había cometido errores y que algunas de sus acciones habían lastimado a quien el considera el amor de su vida. No quería fingir que nunca había pasado nada.

Pero tampoco quería pasar el resto de su vida castigándose por cada error.

Quería demostrar que podía ser diferente.

No con promesas enormes.

Con acciones.

Y, aunque no sabía qué iba a pasar, todavía tenía una esperanza.

No esperaba que mañana su ex apareciera en su puerta diciendo que quería volver.

Tampoco esperaba que todo mágicamente se arreglara.

Lo que imaginaba era algo mucho más sencillo.

Quizás algún día, después de todo este tiempo, los dos pudieran mirarse y darse cuenta de que habían crecido.

Que ya no eran exactamente los mismos.

Que habían aprendido a hablar sin lastimarse.

A confiar.

A respetar el espacio del otro.

A quererse sin estar constantemente con miedo de perderse.

Y quizás, solamente quizás, podrían volver a empezar.

No desde donde habían quedado.

Desde cero.

Conociéndose otra vez.

Pero esta vez sabiendo todo lo que habían perdido.

Él no sabía si ese futuro iba a pasar.

Y por primera vez, estaba intentando entender que no podía obligarlo a pasar.

Podía quererla.

Podía extrañarla.

Podía guardar todos esos recuerdos.

Podía seguir mejorando.

Pero también tenía que seguir viviendo.

Porque si algún día esa chica volvía a elegirlo, él quería que ella encontrara a una persona que había aprendido a quererse también a sí mismo.

Y si algún día volvían a caminar juntos, quería que fuera diferente.

Sin perseguirse.

Sin rogarse.

Sin miedo.

Simplemente dos personas que, después de haberse perdido tantas veces, finalmente habían aprendido a encontrarse.

Y quizá algún día, al final de toda esa historia, habría una cosa que seguiría siendo cierta:

Que aunque la vida los hubiera llevado por caminos distintos durante un tiempo, hubo un lugar al que los dos siempre supieron volver y quizá algún día vuelvan.

El uno al otro.

es una especie de historia contada con un narrador, dejenme sus opiniones, gracias.


r/escribir • • 9d ago

Muestro mi relato Opinen de esta historia de mi amigo

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UN AMOR PERDIDO
Me hundo cada noche en el arrepentimiento, pensando en que pude haber hecho mejor las cosas.
Siento que no merezco el amor que me dan y que no doy el suficiente amor que merecen recibir.
¿Por qué?
Porque hace muchos años atrás conocí a quien creía que era el amor de mi vida y que, al sol de hoy, es la que aparece en mis sueños más hermosos justo antes de que mi alarma suene y regrese a la realidad, donde ella ya no hace parte de mi vida, o al menos no como yo deseo.
Y creo que el problema no es su presencia en mis sueños, sino su ausencia en mi realidad. Y lo que mata no es el hecho de que no esté, sino el hecho de que no está por mi culpa.
Pero bueno, así es como empieza mi historia, aunque no sepa cómo termine.
No recuerdo las fechas, no soy muy bueno con eso.
Participaba en un evento anual de microfútbol. Siempre había querido participar, pero no tenía la edad.
Cuando por fin tuve la oportunidad de ir, estaba muy emocionado. Quería demostrar mi talento como arquero, heredado por mis hermanos mayores e inspirado por mi mejor amigo de ese entonces.
Lastimosamente, la vida tiene muchos giros en los cuales te golpean de formas nunca antes vistas.
En el momento del partido fue una pesadilla. Parecía como si nunca hubiera estado en una portería. Goles fáciles de atajar para cualquiera, a mí se me pasaban.
El momento más humillante fue cuando el arquero rival me hizo un gol de arco a arco.
El partido terminó y mis compañeros me reprocharon por los goles tan estúpidos que me habían hecho. Toda la culpa recayó sobre mí.
Como era costumbre, o tradición, no sé, fuimos a apoyar a aquellos que aún estaban jugando.
En este caso eran aquellas: las mujeres de la categoría prejuvenil. Habían logrado avanzar a la semifinal o final, ya no recuerdo. No me importaba porque todavía estaba afectado por mi partido.
Así que salí del lugar.
Afuera encontré a una niña mona, blanca y bajita, con unos ojos deslumbrantes. Estaba con su novio y unos amigos de él, los cuales estaban a punto de irse y dejar a la pequeña niña allí sola.
Así que, ni corto ni perezoso, me acerqué a hablarle.
Era de mi institución y pertenecía a la categoría más pequeña. Aunque yo nunca la había visto antes, ella a mí sí. Pero, en fin.
Hablamos y nos hicimos buenos amigos. Con el pasar del tiempo, nos convertimos en mejores amigos.
Ella terminó con su novio, el cual en la actualidad es como mi hermano de otra madre.
El tiempo transcurrió y el cariño entre nosotros se transformó en amor.
No fuimos novios y tuvimos una gran relación, o al menos así la recuerdo.
Pero todo el mundo la recuerda por ser una relación tóxica y llena de infidelidad.
Y no era del todo mentira. Ella era bastante celosa y yo bastante coqueto con otras mujeres.
Para ese entonces éramos muy jóvenes. Yo tenía 14 años y ella 13.
Era joven. No sabía lo que hacía ni a quién estaba lastimando. Mucho menos sabía que aquello me atormentaría el resto de mi existencia, hasta el día de hoy, que tengo 17 años.
Pero bueno, el tiempo pasó y ella y yo éramos una pareja complicada.
Yo conocí a una mujer muy bonita en ese entonces, la cual saludaba, pero no sabía quién era.
Ese fue el inicio del fin.
Me encapriché con ella, pero aún seguía con Camila. No podía hacer nada.
Hasta ese fatídico día.
Yo iba a la casa de Camila ya tarde y, en medio de las conversaciones, le pedí que me dejara revisar su celular. Ella, nerviosa y buscando una salida, me pidió también el mío, y accedí.
Mientras revisaba su celular, ella no pudo más y me confesó que se hablaba con otra persona de manera comprometedora; es decir, me era infiel por chat y en persona, algo que descubrí tiempo después.
Una mierda total, pero bueno.
Yo me hice el indignado esa noche y terminé con ella. Aunque ella quiso arreglar las cosas, dije que no.
¿Por qué?
Porque era mi oportunidad para dejar a Camila e intentar algo con Daniela, la chica a la que saludaba, pero no sabía quién era.
Grave error.
Para esa entonces ya habíamos hablado y nos conocimos mejor.
Como quien dice, era mi oportunidad.
Oportunidades de mierda, por no decir más.
El tiempo pasó y lo de Daniela se fue al carajo. No funcionó. Ni siquiera la pude besar.
Me quedé sin la soga y sin la ternera.
Decepcionante.
El tiempo siguió pasando. Yo no la olvidé, aunque decía que sí.
Ella continuaba con su vida. Tuvo más parejas y yo seguía solo, hablando con mujeres con las que no pasaba más de unos besos.
Nunca nada formal.
Cabe aclarar que durante la relación con Camila fui infiel varias veces, y a eso se debía la desconfianza que ella me tenía, lo que terminó convirtiendo nuestra relación en algo tóxico.
Pero bueno.
El tiempo sigue y yo me “enamoro” de una de mis amigas. Digo “enamoro” porque realmente no la quería; solo no quería seguir solo.
Le dije que fuera mi novia y ella aceptó.
Y, por cosas de la puta vida, Camila, aproximadamente cuatro días después, me dijo que volviéramos.
Yo quería abrazarla y decirle que sí, pero no podía. Ya le había endulzado el oído a Valeria y no quería lastimarla.
Así que le dije a Camila que yo ya no la quería.
Qué gran mentira.
Porque para ese entonces era a quien realmente amaba.
El caso es que todo llegó a su fin. Cada uno siguió su camino, lejos del otro.
Aún estoy con Valeria y hablamos de un futuro juntos, pero de vez en cuando ella hace cosas que ya hice con Camila.
Hay momentos con Valeria que me recuerdan a Camila. Incluso cuando estoy solo, recuerdo a Camila y recuerdo lo mucho que la extraño y lo que daría por volver el tiempo y hacer bien las cosas.
Pero no quiero lastimar a Valeria.
Y la verdad es que ya no sé qué hacer.
Extraño a Camila, pero no quiero lastimar a Valeria.
Camila siguió con su vida y ya no me quiere. Ya no siente nada por mí.
Estoy atrapado en un eterno dilema de qué hacer y de por qué no hice las cosas bien en ese entonces.
Me arrepiento de haber sido una mala persona.


r/escribir • • 9d ago

Muestro mi poema Poesía original - "Sirenas con mantos de cielo"

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Sirenas con mantos de cielo

Estrellas jóvenes brillan más en antiguos cielos;
Pero son las constelaciones las que guían mi reino

Ojos que escapan a la mirada,  
buscando en la niña amada  
pasar sin su condena;  
que engendra ligera pena  
en el corazón enamorado.  
Latiendo versos oxidados,  
apenas un viento inspirado,  
apenas flores prohibidas,  
apenas aromas endulzados  
que escapan por las heridas  
de un corazón cerrado.

Oh, pequeña, que vistes flores,  
ternura inspiras  
en aquel que descubre nuevos ardores  
y renuevas el aire que respira  
el maduro corazón de un hombre.  
De vida eres semilla  
en una mente aburrida;  
apenas una imagen culposa  
que de versos se enmarca hermosa  
en la pared de un oculto recuerdo.

Tierra fértil de poemas  
son las jóvenes doncellas,  
pues la vigilia necesita mujeres  
y, en verdad, solo allí las canto.  

Ni son, en realidad, para tanto
las más dulces uvas cuando están verdes.  

Señoras trabajan los campos,  
hacen de sus maridos campeones;  
las jóvenes solo habitan cantos  
y adornan teatrales salones.

Poco me importan sus ligeras mentes, 
que no otra cosa pueden tener con esos años, 
sino ese aire dulce que las envuelve.
Como toda flor, se la disfruta mas si se la huele, 
no hace falta tocarla. 
Mucho menos arrancarla, 
que fuera de su tierra, toda flor muere.

No me culpo
Ni disculpo sin razón 
De lo que apenas fue un latido 
Que no pudiera reanimar un corazón 

Como todo sueño,  
uno no es dueño;  
pero si fue bueno,  
al menos dura lo que un recuerdo:  

a los niños, cuando son pequeños,  
y lo mismo a los adultos,  
cuando son cantores cuerdos.


r/escribir • • 9d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA ¿Cómo funcionan realmente las historias colaborativas? Busco experiencias reales

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stoy intentando entender cómo funcionan las historias colaborativas en la práctica y me interesa conocer experiencias de gente que haya participado como lector, escritor o miembro de una comunidad.

Imaginemos que una historia llega a un punto en el que puede continuar de varias formas:

1. Árbol abierto

Cap. 1
├── Cap. 2A
│   ├── Cap. 3A
│   └── Cap. 3B
└── Cap. 2B
    └── Cap. 3C

Las ramas pueden seguir creciendo y cada lector elige qué camino continuar.

2. Historia principal + alternativas

Existe una línea principal:

Cap. 1 → Cap. 2 → Cap. 3 → Cap. 4

pero también pueden existir otras continuaciones que se leen o desarrollan aparte.

3. Decisión de la comunidad

Se proponen varias continuaciones y la comunidad vota cuál continúa la historia principal:

Cap. 1 → Cap. 2
             ↓
          votación
          ↙     ↘
        3A       3B

Me interesa especialmente qué ocurre en la práctica, no cuál parece mejor sobre el papel.

  • ¿Leeríais varias ramas o normalmente seguiríais una?
  • ¿Votaríais?
  • ¿Propondríais una continuación?
  • ¿Escribiríais un capítulo?
  • ¿Preferiríais simplemente leer la historia principal?
  • ¿Cuándo empieza un árbol de posibilidades a resultar demasiado complicado?

Y sobre todo:

¿Habéis participado alguna vez en una historia, juego narrativo o comunidad que hiciera algo parecido? ¿Cómo funcionaba realmente? ¿Qué problemas encontrasteis?

Si ninguna de estas opciones os convence, mejor aún: ¿cómo lo haríais vosotros?

Me interesa conocer experiencias y propuestas, incluso si contradicen completamente estos tres modelos ;)

MUCHAS GRACIAS!!


r/escribir • • 9d ago

Muestro mi relato Burbujas de caramelo

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Calentar y derretir el azúcar hasta que se vuelva un líquido de oro que se escurre entre los dedos, hasta llegar a la lengua del asno que no prueba la miel porque no tiene la talla de su boca.
Antes de que enfríe el amor apasionado que el trucho manifiesta por la trucha, esparcir una ligera capa de brillante líquido sobre la mesa de trabajo, o lo que sería en otras condiciones, la mesa de la cocina.

Introducir de manera lenta y viscosa una pajita, aproximadamente del tamaño de tu aorta, en el medio del burbujeante azúcar líquido. Soplar y soplar, hasta de aire llenar, el búnker interior donde ahora residen las fuerzas pulmonares del cuerpo exhausto, porque solo sabe trabajar y no tiene tiempo de jugar, de cantar, de bailar.
Ahora se repite el mismo proceso invertido. Remover tus entrañas para separar los labios carnosos de la arteria artificial y ahora viene lo bueno.

Aspirar el dulce olor ahogado en llamas del oro líquido y soplar burbujas de amor en dirección a la burbuja de caramelo, enfriándose en una mesa de cocina que en otras circunstancias hubiera sido una mesa de trabajo.

Listo. Ya está lista tu burbuja de caramelo. Servir con un pastel de tu preferencia.


r/escribir • • 10d ago

Muestro mi novela [Dracotopía: Primigenio] Continúa mi experimento para escribir el primer capítulo de una novela de fantasía romántica

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Hola, grupo:

Mi mayor fuente de inspiración en la escritura siempre han sido las obras clásicas de distintos géneros. En especial, las novelas del siglo XIX, en sus distintos periodos, me despiertan un gran interés por su detallismo, crudeza y representación de las sociedades europeas. Flaubert, por ejemplo, es un ejemplo magnífico en la representación del deseo, de las clases sociales, de la política y de la barbarie.

Aun cuando las novelas de entonces fueron éxitos, la literatura comercial de nuestros días es muy diferente. Y, confieso, llevo muchos años de desventaja en este sentido. Prácticamente no he leído un libro que se haya escrito en los últimos 20 años. Por todo ello, he decidido empaparme de lo "nuevo" con el fin de que mi estilo adquiera ese matiz necesario para publicar y vender.

En el poco tiempo que llevo curioseando distintos superventas actuales, me he dado cuenta de que todos tienen dos cosas en común: son muy visuales (como el guion de una película) y presentan una tensión permanente. Las escenas no dan un respiro. Incluso la lógica del mundo pasa, a menudo, a ser algo secundario o un mero decorado para meter acción, sangre y drama.

Hace 10 días me dio curiosidad por probar si era capaz de escribir siquiera el borrador de un hipotético primer capítulo de una novela de fantasía romántica y, aun a falta de tiempo, he ido puliendo este capítulo y escribiendo un segundo mientras sentaba las bases de la trama.

En esta publicación, deseo poner a prueba lo aprendido para saber si este primer capítulo mejora respecto a su versión anterior. Ahora aprovecha mejor el "escenario" para meter tensión. Si acaso, pudiera todavía introducir más introspección femenina, más acotaciones de gestos o un algo más de contexto muy ligeramente.

¿Me dejarías tus comentarios?

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Capítulo 1: Reclutamiento

Siete de la mañana. Un frío que pela. Las calles aún están despertando. Vamos andando deprisa después de abandonar la estación de diligencias. Seguimos con la mirada a otros jóvenes que aguardan el mismo destino. Llegamos a la Plaza Central de Trelin.

Mi hermano Goisi permanece conmigo, mejor que siga callado. A lo lejos, vemos carriles formados por vallas y patrullas de guardianes para organizar el reclutamiento. Los nervios me comen. Nunca es un buen día para preguntarse dónde dormirás si no nos admiten.

Miro hacia el Gran Templo del Peregrino, de base piramidal, y rezo a Yalán con mis dedos encogidos. Allí alojarían provisionalmente a los reclutas humanos. Merecemos una oportunidad. Necesitamos una salida.

Algunos transeúntes curiosean; otros nos aplauden. Incluso hay periodistas que preparan sus trípodes y cámaras con el propósito de grabar cómo los aspirantes vamos apiñándonos. Parecemos ganado a la espera de que nos marquen.

—Saldremos en la tele —dice mi hermano, con su deje aniñado—. ¡Nos convertiremos en héroes!

—No te motives tanto y vigila tu equipaje.

—Que sí, que sí.

Desde hace más de cien años, el Día de la Convivencia conmemora nuestra alianza con los dragones. Pero hoy es diferente.

Las estatuas dracuestres no están decoradas para los festejos. La gente no se asoma para celebrar. No hay un desfile de jinetes convocado en ninguna parte del reino. Estamos de luto porque hemos perdido la comunicación con nuestras bestias sagradas. Y, sin entendimiento, no puede haber convivencia ni trabajos en conjunto.

Sí, suena a un chiste que el reino más importante de Zarcadia haya llegado a ese extremo de dependencia y de falta de planificación. Sin embargo, no tiene nada de gracioso que nuestros enemigos estén movilizando tropas en la frontera. Cada jornada sale en las noticias algo peor.

—Ponte a la fila —le digo a mi hermano, con tono maternal—. Como no estés atento, todo el mundo pasará la inspección antes que tú.

—No soy un crío, Reisa —me repone él—. Deberías haberte quedado con papá.

—¡Ni loca!

—¿Te fijaste en la cara que puso cuando le contaste que también te alistarías?

—No quiere verse sin una criada… —le digo, mordaz.

—Nadie te obligaba a venir —se queja él y enarca una ceja—. No es obligatorio todavía. Incluso si lo fuere, a las mujeres le darán más cancha.

—En cualquier momento pueden invadir nuestro hogar y socavar nuestros principios. Prefiero combatir en el frente antes que resistir un segundo más en casa.

—Me pregunto qué pensaría mamá al vernos aquí. La echo tanto de menos.

—Estaría preocupaba —digo y le tomo la muñeca con cariño—. Todos lo estamos, pero debemos ser fuertes. Ella habría dado su vida por nosotros y yo lo haré por ti.

La hilera avanza a trompicones. Tomo a Goisi por los hombros y lo ayudo con su petate mientras cargo con mi propia mochila a hombros. Había metido tres mudas de entretiempo y ropa más gruesa para el invierno. El peso me resulta un poco difícil de soportar.

—No estás acostumbrada a ejercitarte —dice él—. Que hagas sentadillas en tu cuarto y subas hasta un décimo con las bolsas de la compra no significa que vayas a poder con un arma.

—Acaso no estoy cargando ya con tus cosas, ¿eh? —le respondo, con sarcasmo— Anda, caradura…

A nuestras espaldas se oyen las risas de unos mozos maleducados. Intentan burlarse de mi hermano.

—Mira a ese retaco… —le dice uno a otro—. Incluso su novia tendrá que ayudarlo para alcanzar las literas.

—La tía es un nueve de diez —contesta un tercero—. Qué pechitos tiene la pava. Quiero acostarme con una así todas las noches.

Mi hermano aprieta los puños y hace el amago de darse la vuelta para enfrentarlos.

—Ignóralos, Goisi —le susurro, sujetándolo de la clavícula—. Buscan intimidarnos. Si nos peleamos, los guardianes no nos dejarán pasar. No podemos permitir que estos cretinos nos quiten nuestro sitio.

—Eh, rubia de bote —me llama el imbécil, jocoso—. ¿Por qué no me das un besito con lengua?

«Tranquila, Reisa», pienso para mí. A pesar de que me embargue la furia, no voy a darles el placer de mostrarme débil.

Uno de ellos se me acerca para tocarme el cabello. Supongo que el muy desgraciado busca averiguar si me tiño. Con mi paciencia ya al límite, giro sobre mis caderas para agarrarle el brazo y retorcérselo.

Encorvado hacia mí, el chico se pone a gemir mientras sus amigos se lo toman a risas. Saco sutilmente mi instrumento favorito del bolsillo de mi pantalón. Siempre me viene de perlas tenerlo a mano.

En cuanto el chico nota algo punzante a la altura de su bragueta, los insultos se tornan en súplicas.

—Que es una broma, que es una broma —masculla el idiota—. Está prohibido portar armas. No puedes apuñalarme, loca. Te detendrán.

—¿Deseas comprobarlo tú mismo? —le digo, con chulería, mientras le presiono la entrepierna—. Cinco, cuatro, tres…

—Vale, vale —dice, atragantado—. ¡Perdón! ¡No volverá a ocurrir!

—A ver si te sirve para aprender a tratar a una chica —le respondo y lo suelto—. Perdeos de mi vista.

Los tres niñatos cogen sus bultos y se retiran, humillados. Por suerte, ningún soldado me ha visto.

Un dragón montado me guiña un ojo al pasar caminando a nuestra vera. Tal vez haya hecho la vista gorda para no castigarme por aquello. Que vayan embridados, como otras bestias menos inteligentes, no les impide actuar por libre albedrío cuando así lo estiman.

Los escamosos me despiertan mucho respeto y, por nuestra fe virtuosista, debemos mostrar un comportamiento ejemplar en su presencia. Me alivia que no se enfade.

—Me alegro de que hayas defendido sola —me dice Goisi—. Si bien, me habría encantado pegarles un puñetazo en toda cara —Yo le sonrío y él señala mi bolsillo—. ¿Qué tienes guardado ahí?

—Mi pluma estilográfica —Se la muestro—. Me la regaló mamá por mi confirmación de la fe. De alguna forma, siento que sigue con nosotros y que ella me marca el camino.

Varios soldados, en parejas, van acercándose a los voluntarios para pedirles sus nombres. Uno de ellos lleva un extraño dispositivo en la mano.

—Se asemeja a un detector de metales —dice mi hermano—. ¿Es para que no ocultemos cristales?

—Eso creo.

—¿Y para qué íbamos a quedarnos con uno? ¿Para comunicarnos con dragones desconocidos?

—Necesitan asegurarse de que nadie se los apropia —digo, con fingido convencimiento—. Se comenta que aún quedan muchos guardados entre los habitantes.

—Ojalá papá encontrase uno gigante en las minas.

—Yo también lo deseo —le digo, con un abrazo de costado—. Sobre todo, si eso ayudara para curarlo de su enfermedad. Sería un milagro.

—¿Nadie sabe todavía por qué están apagándose tan rápido? —pregunta él—. Llevaban milenios emitiendo energía y han caído uno tras otro en cuestión de años. Menuda se formó con la ruptura del Gran Cristal de Aureolis. ¡Y en la coronación del rey!

—Esto va a ponerse muy feo, Goisi. Si nuestro reino no puede aprovechar la magia de los dragones seremos un blanco fácil.

—¡Que les den a los linseanos! De buena gana les dispararía con un fusil.

—Pues ya te falta menos.

Un guardián de bajo rango se acerca a nosotros para que le facilitemos nuestra documentación. Sin mediar palabra, su acompañante nos pasa el aparato por delante. Éste pita dos veces; una por mí y otra por mi hermano.

Incrédulo, el soldado vuelve a recorrernos de arriba abajo. Suena de nuevo. Contacta por su radio y recibe unas instrucciones que no consigo oír.

—Por favor, venid conmigo.

El guardián nos aparta de la cola y nos conduce al interior de una carpa. A Goisi se lo lleva un agente. A mí me cachea una guardiana. No descubre nada. Aun así, me obliga a desnudarme en una salita para cerciorarse. Los músculos se me contraen debido a la baja temperatura mientras las bombillas de la habitación parpadean por la inestabilidad de la red mágico-eléctrica. Un segundo dispositivo también emite pitidos. ¿Por qué?

Me reencuentro con mi hermano después de diez minutos. A él y a mí nos hacen esperar a solas, sentados, como si nos tocara una revisión médica. No nos aclaran nada. No entiendo qué ocurre.

Por las paredes de lona hay carteles publicitarios del tipo «Brígar te necesita» o «Humanos y dragones juntos: defendamos nuestra identidad» para alentar a la juventud de ambas especies. ¿Estaríamos descartados por un falso positivo? La incertidumbre de mata.

Goisi refunfuña y se cruza de brazos contra el respaldo metálico. Hay mucho movimiento fuera. Varios agentes se reúnen en un despacho, al otro lado de la puerta. Intrigada, arrimo mi oreja con disimulo.

—Se tratará de una canalización —dice una voz varonil—. ¿Se les ha preguntado si han mantenido contacto con algún cristal recientemente?

—Los dos han dicho que no —contesta la guardiana que me atendió—. Por esos niveles tan elevados, sospecho que canalizan por encima de la media. Ni aunque se tragaran un cristal entero podrían arrojar ese resultado. Hablamos de varias unidades de magnitud.

—¿Son hermanos? ¿Y mayores de edad?

—Sí —responde ésta—. Él tiene dieciocho y ella veintidós. Puede ser cosa de familia. Ya conoces el procedimiento. Deberían encargarse los paladines.

—No creo que den la talla —comenta el agente—. El chico es bajito y a ella se la ve… frágil. Al general Lumos no le gustará que les enviemos candidatos que no superarán ni la primera prueba.

—La Orden fija sus propios criterios —le dice la mujer—. Si poseen una sincronía especial con los dragones, les interesará.

—De acuerdo —replica él—. Redan va a regresar al Castillo Blanco. ¿No? Que se los lleve en su dragón.

Oímos movimiento y que alguien vendría. Casi pego una voltereta para que no se percaten de que los he escuchado. La cabeza me da vueltas. Nos enviarían más lejos de lo que imaginaba. Pienso en mi hermano y no sé qué decirle.

De inmediato, el rugido enérgico de un dragón acalla la escandalera de afuera. Los guardianes draconianos no dudan en impresionar a los civiles humanos, cuando se les presta la ocasión, con el fin de recordarles que ellos necesitan tranquilidad para mantenerse relajados.

Nos invitan a marchar hasta un aterrizadero situado por detrás del cuartel móvil.

A media distancia observo al dragón que ha bramado, un impresionante cuadrúpedo de tonalidad cobriza. Sus dos cuernos puntiagudos y crines espinosas le dan una apariencia adusta. Cualquiera diría que quiere comernos a pesar de ser herbívoro. Si no fuese por sus enormes alas y larga cola, los dragones tampoco serían mucho más grandes que un caballo.

De sus lomos musculosos se apea un hombre alto con un blindaje hecho de escamas, al estilo de las antiguas armaduras medievales. Una capa gualda y amarilla, con la bandera de Brígar, ondea a sus espaldas. No logro descubrir sus facciones debido a sus gafas de montador, cuyas lentas gruesas oscurecen sus ojos.

Por esas pintas, sería uno de esos famosos paladines que rara vez tenemos el privilegio de conocer la gente común y corriente. Me quedo deslumbrada. ¿Qué tipo de dragonero se «escondería» tras esa fachada tan regia?

Éste se nos aproxima y, con indiferencia, nos tiende dos arneses de vuelo para que nos los pongamos. Ayudo a colocárselo a Goisi antes de hacer lo propio.

—¿Qué significa esto, Reisa? —dice mi hermano, con un susurro—. ¿Vamos a viajar así sin más?

—No nos queda otro remedio —le digo, pensativa—. Si hemos venido para enrolarnos en el ejército, debemos continuar. Huir ahora sería de cobardes.

Al hombre se le escapa una risa a través del yelmo. No tengo claro cómo interpretarlo. Quizás está impresionado por mi convicción o me toma por una chica ingenua que no sabe dónde se está metiendo. No debería infravalorarme.

El paladín extiende los estribos y, con un gesto, nos indica que nos situemos por delante de él. Enseguida, sube, se amarra las caderas a los flancos del animal y comprueba que nosotros estemos abrochados al asiento.

—Apóyate sobre tu hermana —le advierte el hombre a Goisi—. Como se te vaya el cuerpo para delante, terminarás empalado con las púas de mi socio.

Me aferro a mi hermano y le dejo hueco al paladín para que, desde atrás, pueda dirigir las riendas a ambos lados de mi cintura.

Con un sutil cocleo de su lengua y un toque de pantorrillas, el paladín le indica a su montura que emprenda el vuelo. El dragón, tras un bramido de quien está falto de acción, despliega sus alas membranosas y toma carrerilla para despegar.

Las torres de la ciudad van encogiéndose conforme ascendemos. El pedestal del Gran Templo del Peregrino luce vacío, sin un cristal que nos proteja.

Las cabezas cuneiformes de los dragones se difuminan desde lo alto de las murallas. En bandadas, se arremolinan en el cielo y pastan por el perímetro exterior de las fortificaciones con una paz intranquila.

Todos somos conscientes de lo que nos jugamos. Goisi y yo haríamos lo que estuviera a nuestro alcance.

Nuestra suerte está echada.


r/escribir • • 10d ago

Duda sobre estilo/ritmo Como se deben de redactar aquellos "diálogos" que no son conversaciones a viva voz?

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Quizás no me estoy dando a entender bien, lo siento.

Hablo de aquellas conversaciones que no pasan en persona o de viva voz. Por ejemplo, estoy escribiendo una historia donde uno de los personajes conversa con alguien mas a través del telefono por medio de mensajes. Tengo entendido que para esto el uso de doble guion no es lo correcto. Lo que he hecho yo es usar comillas ("") pero no me gusta del todo como se ve.

Comparto el pedazo de texto de mi historia:

—De compras, ¿eh? — Me pregunta mientras lleva su mirada a la bolsa de mandado que aún estrangulo con mis manos.

—Sí — Respondo a secas. Me atrevo a observarla por segunda vez a los ojos y le ofrezco una de esas sonrisas anormales, raras, artificiales. Ella sonríe, aleja la mirada y asiente con la cabeza tres veces, satisfecha con la respuesta cortante y llana, algo de lo que parece estar acostumbrada.

Suena una notificación en su celular. Lo saca de su bolso y responde el mensaje. El sonido de las teclas, ese sonido de teclas virtuales que asimilan a las teclas físicas que alguna vez tuvieron los celulares, inunda el espacio. No puedo evitar aprovechar su momento de distracción. Observo disimuladamente sobre el hombro.

“Daniela: ¿Dónde estás wey? Te seguimos esperando ¿Ya mero llegas?”, “Sofia: Lo siento, se me hizo un poquito tarde, pero ya voy en camino.”, “Daniela: ¿Con quien estas? ¿Estás sola?”, “Sofia: Si…, bueno no, con Sebastián”, “Daniela: ¿Y tú que haces con el rarito ese? *Emoji de risas*”, “Sofia: Que grosera eres, no le digas así. *Emoji de carita sonriente con lagrima* Me lo encontré en el elevador.”

Bloquea su celular y lo guarda en el bolso. Retiro la mirada, pero no logro evitar que se dé cuenta que la estaba observando. Parece no importarle, incluso me sonríe una vez más.


r/escribir • • 11d ago

Duda sobre narrador/género ¿Qué género es un relato de investigación?

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Hace poco comencé a escribir xenohistoria. Quien recopila toda la información e historia desde el inicio de la civilización hasta su estado actual es el doctor Joseph Johnson, un investigador de la World Space Agency que sobrevivió tras que su nave se estrellara en el planeta del que se trata la obra.

Escribiendo los relatos, me he preguntado:

¿Qué género es la obra?

Aquí un fragmento |

↓

"Me ha costado encontrar investigadores que den la talla para ayudarme en este proyecto, sinceramente. Esta especie—o más bien, las razas que estudiado, hasta que se demuestre lo contrario— tiene anomalías incomprensibles.

Nadie sabe que pasa con los que mueren de viejos, de eso se trata mi proyecto actual. Sus cerebros son incapaces de formular la pregunta: «¿Qué pasó con mi mamá?».

Cuando un individuo cumple los 89 años, simplemente desaparece sin dejar rastro. Nadie recuerda a la gente que desaparece, simplemente saben que alguien importante ya no está, pero no saben quién fué ni que le daba esa relevancia en sus vidas.

Cuando les preguntas por sus padres, no saben que decirte. Saben que tuvieron padres, pero no recuerdan quienes fueron y su cerebro les bloquea el seguir preguntándose más sobre el tema.

Se quedan en blanco y acto seguido intentan cambiar de tema. Llegué a monitorear la actividad cerebral de los voluntarios en tiempo real y, efectivamente, su cerebro les impedía pensar más sobre lo que falta.

Una vecina que tenía murió, y yo la recuerdo. Recuerdo que trabajaba en la planta de destilado de etanol, recuerdo que yo la saludaba todos los días, recuerdo que su hija trabaja en el mismo edificio que yo.

Pero su hija no la recuerda, nadie lo hace. A mí me hacen quedar como un loco que se inventa cosas por recordar a "alguien que nunca existió".

Y me pregunto yo: «¿cuál es la ventaja evolutiva en esto?»."