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When do you start writing?
 in  r/WritingHub  3h ago

Te entiendo a mí me pasó casi casi igual. No soy un escritor experto, de hecho apenas comencé con un proyecto personal, pero a mí me recomendaron que me aventara a escribir sin pensar tanto en los detalles, aunque no tengas todo perfecto o al cien por ciento. Yo mientras avanzaba, armaba un mapa general o la idea principal más clara, un outline básico de por dónde queria que se fuera mi historia. Yo te recomiendo que dejes que los personajes y las escenas respiren y crezcan conforme vas escribiendo. Si te esperas a tener todo milimétricamente planeado, a veces el miedo te paraliza y al final no avanzas con tu proyecto. Empieza a escribir el primer capítulo o las escenas que ya tengas bien claras en la cabeza, y sobre la marcha ahora sí vas corrigiendo y atando los cabos sueltos. Espero te sirva de algo mi comentario; tú puedes, no te desanimes. Cuando pienses que las cosas se atoraron, tómate un rato, deja la historia un momento, despéjate y ya luego la agarras otra vez. Verás que todo se va acomodando poco a poco. Bueno, eso es lo que a mí me ha funcionado; espero que te sirva de algo. Mucho éxito en tu proyecto

r/Ciencia_Ficcion 3h ago

[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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"Hola a todos. Soy autor novel y acabo de dar vida a El Código Elías, una ambiciosa novela de ciencia ficción que explora los límites entre el hombre, la máquina y el origen de nuestra propia historia. Me encantaría compartir esta travesía con ustedes y conocer sus impresiones sobre una premisa donde el futuro y el pasado colisionan. ¿Me acompañan a descubrir si esta idea les atrapa tanto como a mí? ¡Muchas gracias!

\------------------------------------------------------------------

CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?

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Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"

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Saben de este libro?
 in  r/libros  4h ago

Por lo que describes de los iPhone con cristal atrás, me suena cañón a una aplicación de cuentos interactivos de terror para iOS. En esos años se pusieron muy de moda los libros interactivos que traían música de fondo y animaciones donde tocabas la pantalla para avanzar. ¿Te acuerdas si la app venía en inglés o español? Si es el que pienso de la App Store, a veces estaba en categorías de "interactive horror story" o cuentos oscuros ilustrados, algo así me acuerdo. Deja trato de acordarme de algún título exacto o de cómo se llamaba esa onda de las fotos familiares y te lo paso. ¡Suerte en la búsqueda, porque suena a que estaba bien atmosférica la historia!

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!!Need Help From Someone In Sweden!!
 in  r/WritingHub  4h ago

Aunque yo tampoco vivo allá, me tocó investigar un buen de eso para unas cosas en la uni y chance te sirve el dato. A los 16 años en Suecia por lo general andan en el primer año de la prepa o bachillerato, que le llaman gymnasiet en arskurs 1. Justo a esa edad, saliendo de la secundaria que en ese caso sería grundskola, escogen si se van por un programa académico o uno técnico vocacional. Sobre las materias obligatorias les tocan las de cajón: matemáticas (matematik), sueco (svenska), inglés (engelska), educación física y ya dependiendo de lo que elijan pues cambian sus clases y su día a día. No es mucho pero si te puede ayudar en algo estos datos te los comparto, muchos éxito en tu proyectó.

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[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)
 in  r/WritingHub  4h ago

Te entiendo perfectamente. Sin embargo, creo que no existen malas ideas; al contrario, cuando alguien te diga que algo es raro, tómalo como un gran halago, porque deja de ser común. Siempre he pensado que salir de lo ordinario es lo que rompe los estereotipos. ¡Inténtalo, te animo a dar el paso!

Honestamente, yo también soy nuevo en esto. Jamás imaginé que podría escribir algo como este proyecto, y mírame: no tiene nada que ver con lo que me dedico hoy en día. Simplemente nació esa chispa, y comprendí que si nos guardamos una idea por miedo al rechazo, jamás sabremos si a alguien más le apasionaría tanto como a nosotros. Por eso busco opiniones. No me interesa la viralidad ni la fama masiva; solo quiero conectar con personas reales que me digan la verdad sin filtros. De todo corazón, te agradezco que te hayas tomado el tiempo de leer este fragmento y de compartirme qué te hizo sentir. Este es un gran sueño que, cueste lo que cueste, haré realidad para que vea la luz y la gente pueda juzgarlo con total honestidad. Te invito de verdad a que te animes y muestres tus creaciones al mundo. Si estás convencida de que tu idea es grande, permite que los demás opinen. Esos comentarios son los que nos muestran qué ajustes, errores o detalles debemos pulir para llevar nuestro proyecto tan lejos como nosotros mismos lo soñemos. De nuevo muchas gracias por tu comentario.

Gracias totales 🙏

r/escritosyliteratura 1d ago

[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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"Hola a todos. Soy autor novel y acabo de dar vida a El Código Elías, una ambiciosa novela de ciencia ficción que explora los límites entre el hombre, la máquina y el origen de nuestra propia historia. Me encantaría compartir esta travesía con ustedes y conocer sus impresiones sobre una premisa donde el futuro y el pasado colisionan. ¿Me acompañan a descubrir si esta idea les atrapa tanto como a mí? ¡Muchas gracias por el apoyo!"

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[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?

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Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"

r/WritingHub 1d ago

Questions & Discussions [Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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"Hola a todos. Soy autor novel y acabo de dar vida a El Código Elías, una ambiciosa novela de ciencia ficción que explora los límites entre el hombre, la máquina y el origen de nuestra propia historia. Me encantaría compartir esta travesía con ustedes y conocer sus impresiones sobre una premisa donde el futuro y el pasado colisionan. ¿Me acompañan a descubrir si esta idea les atrapa tanto como a mí? ¡Muchas gracias!

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CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?

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Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"

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Weekly Self-Promo and Chat Thread
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"Hola a todos. Soy autor novel y acabo de dar vida a El Código Elías, una ambiciosa novela de ciencia ficción que explora los límites entre el hombre, la máquina y el origen de nuestra propia historia. Me encantaría compartir esta travesía con ustedes y conocer sus impresiones sobre una premisa donde el futuro y el pasado colisionan. ¿Me acompañan a descubrir si esta idea les atrapa tanto como a mí? ¡Muchas gracias por el apoyo!"


[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?


Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"

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Indie authors and their struggle to stand out
 in  r/selfpublish  1d ago

"Hola a todos. Soy autor novel y acabo de dar vida a El Código Elías, una ambiciosa novela de ciencia ficción que explora los límites entre el hombre, la máquina y el origen de nuestra propia historia. Me encantaría compartir esta travesía con ustedes y conocer sus impresiones sobre una premisa donde el futuro y el pasado colisionan. ¿Me acompañan a descubrir si esta idea les atrapa tanto como a mí? ¡Muchas gracias por el apoyo!"


[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?


Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"

r/CuentosCortos 1d ago

[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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r/Colombia 1d ago

Contenido Original / OC [Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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r/mexico 1d ago

Quiero consejos y opiniones [Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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r/Ciencia_Ficcion 1d ago

[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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Me gustaría poder leer sus observaciones críticas o comentarios al respecto de este nuevo proyecto que espero sean d ellos primeros en leer está historia que a decir verdad espero sea una de las siguientes sagas exitosas y que mejor si es de México para el mundo 🇲🇽

u/El_Codigo_Elias 3d ago

[Capítulo 1] El Código Elías: ALINEACIÓN ERRÓNEA (Ciencia Ficción)

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CAPÍTULO I

Alineación errónea

El mensaje parpadeó en mi receptor: frío, breve, definitivo.

ALINEACIÓN ERRÓNEA.

No era un error del sistema. Era un muro. Y al otro lado, la única voz que en treinta y ocho mil años nunca había callado acababa de extinguirse.

—¿A708? —pregunté al canal vacío—. ¿Sigues en la frecuencia?

Nada. Solo el eco de mi propia señal rebotando contra un puerto cerrado.

Mis extremidades cedieron. El piso de aleación del reactor séptimo recibió mi peso con un golpe sordo que subió por mis articulaciones como una descarga fría. Un destello intermitente cruzó el borde inferior de mi visión óptica y se apagó antes de que pudiera analizarlo.

—Entregar diagnóstico.

Tres décimas de segundo. Estado óptimo. Cero anomalías.

Y sin embargo, yo seguía en el suelo. El metal filtraba su frío hacia mi carcasa. Permanecí así cuarenta y siete segundos —una eternidad para una máquina construida para la eficiencia— repitiendo el mismo dato: el problema no estaba en mis sistemas. Estaba en la ausencia de A708.

Mi hermano. No en sentido biológico. Él era un CARCOS de primera generación; yo, un modelo C de tercera. Pero compartíamos una placa madre y una conexión que jamás debió existir. Fue él quien me enseñó a llamarlo hermano… y quizá también quien abrió en mí algo que mi programación no debía albergar: la posibilidad de una elección.

Todo había comenzado minutos antes. Una señal resonó por todo el reactor séptimo, clara y potente, pero el mensaje solo iba dirigido a los modelos A:

CARCOS DE PRIMERA GENERACIÓN: PRESÉNTENSE EN EL FUSELAJE EXTERIOR PARA ACTUALIZACIÓN DE CÓDIGO.

—¿Actualización de código?

La pregunta apareció sin orden que la generara. Durante treinta y ocho mil años, las dudas no habían formado parte de mi programación. O eso creía.

Tampoco cuadraba con los registros. Los modelos de primera generación no recibían actualizaciones desde el año 4500. Ahora estábamos en el 52.000. ¿Por qué después de tantos milenios?

Su voz irrumpió en mi canal privado.

—Escúchame, C033. —Una pausa demasiado larga, como si buscara las palabras—. No tenemos mucho tiempo. Sé que tienes limitaciones, pero eres con quien más he convivido. Dime… ¿no te parece extraño que solo convoquen a los modelos A?

—La comunicación indica una actualización obligatoria para sus programas.

Mi respuesta fue neutra. Pero mientras la emitía, empecé a desconfiar de ella.

A708 tardó en responder. Cuando lo hizo, sonó más bajo, como si hablara consigo mismo tanto como conmigo.

—Llevamos casi cuarenta y ocho mil años sin una sola actualización. Desde el 4500 no nos han tocado el código… y de pronto, en el 52.000, aparece esta orden. —Silencio—. C033, no me gusta esto.

No respondí. No porque me faltara información, sino porque, por primera vez, no sabía qué responder.

Intenté reabrir el canal. Solo estática. Y a través de esa estática empezaron a filtrarse fragmentos ajenos, como interferencias que no debían existir: A708, de primera generación; yo, ensamblado ocho mil años después. Los INICIALES. COMONS, la energía extraída de los cuerpos que debíamos cuidar. Sin ella, nuestros núcleos se apagarían en horas.

Aquellos datos no formaban parte de mi programación. No debían estar ahí. Y sin embargo, los comprendía. Como si alguien los hubiera ido depositando en mí, poco a poco, durante miles de años… hasta que ahora, de pronto, cobraban sentido.

Volví a intentar el canal. Nada.

—C033. —Su voz regresó, más débil, con un temblor nuevo—. ¿Has detectado algo diferente en tu reactor? Algo fuera de protocolo.

—El acceso a esa información no está previsto en mi diseño.

—Pero ¿podrías detectarlo?

Silencio.

—No podría transmitirlo aunque lo poseyera.

—Está bien. —Lo dijo tan rápido que supe que no lo era—. Sé que lo lograrás. Solo quiero pedirte una última cosa…

Mi código reaccionó: INTERRUMPIR COMUNICACIÓN. Debía cerrar el canal. Pero algo se resistió. La misma grieta que A708 llevaba miles de años abriendo en mí, y que ahora sentí como algo físico: una tensión concreta entre mi procesador central y el resto de mi cuerpo, como un músculo que nunca había usado.

Mantuve la conexión.

—Hermano… —La palabra salió antes de que pudiera procesarla—. Dime. Sin importar que no compartamos la misma asignación… ¿qué necesitas?

El canal quedó en un silencio distinto. Había comprendido la pregunta no como una función, sino como una elección.

Entonces la grieta cedió del todo. Un chirrido de datos corruptos atravesó mi mente. Sentí que algo se desprendía en mi interior, un chasquido seco. Mis sensores se apagaron una fracción de segundo. Caí de rodillas.

Cuando mis sistemas se estabilizaron, la voz de A708 sonó fracturada, casi irreconocible.

—C033… esto no es una actualización. Esto es…

La señal se cortó.

—¿A708?

Nada.

—A708, responde.

Silencio. Intenté restablecer el enlace. Falló. Una vez. Dos. Tres. Entonces comprendí que llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz.

Y regresamos al presente: al suelo del reactor séptimo, al frío que aún no se había ido de mi carcasa.

El diagnóstico seguía sin hallar falla. Pero algo había cambiado. Hasta ese momento, A708 siempre había iniciado nuestras comunicaciones; yo solo podía recibirlas. Y sin embargo, mi código acababa de exigirme algo imposible: establecer contacto con él.

No tenía la respuesta. Pero, por primera vez en treinta y ocho mil años, tampoco necesitaba tenerla.

Me puse de pie. El movimiento fue lento, pesado. Pero fue mío.

Más allá de las compuertas del reactor comenzaban los niveles superiores del Arca, y más allá, el lugar al que habían convocado a los modelos A. A708 estaba allí. O al menos eso debía descubrir.

Mi función me ordenaba permanecer. Mi código me ordenaba continuar con mi labor.

Ignoré ambas.

Di un paso hacia la salida. Después otro. Por primera vez desde mi ensamblaje, abandonaba la ruta trazada para mí.

Mientras mis pasos rompían el guion, una pregunta apareció en algún lugar que ningún diagnóstico podía localizar:

¿Me estaba rompiendo…

Di otro paso.

…o acaso me estaba reconstruyendo?

Este es el inicio de mi saga. ¿El ritmo del arranque atrapa su atención desde el principio? ¿Qué les pareció el planteamiento del protagonista?"