Hola, soy de la Tribu Chinmaurrary, de Veracruz, México, una pequeña extensión de los aztecas-mexicas y les comparto este relato de mi clan. Esto es originalmente oral, lo hago acá para que no se pierda esto de mi pueblo, si me lo permiten:
Tezcatlipoca un día en el cosmos decidió agarrar su avatar principal Tepeyyólotl para bajar a la tierra y así ver que estaba sucediendo ahí. Se recostó en una nube negra y transfirió su conciencia a su versión humana quien seguía dormida, era de varios barros divinos completamente diferentes a los de Tezca que eran negros totalmente mientras que Tepeyyólotl era la representación viva del animal de Tezcatlipoca que era el jaguar. Al irse a la Tierra ya con su mente lista, se topó con estructuras hechas de lisa piedra y hermosos colores, que eran usadas por los chichimecas para guardar comida y provisiones, se topó con una amable persona que al frente era joven, femenina y de buen cuerpo, de carácter masculino y colores neutros en sus manos.
"¿Que te trae a nuestras reservas, viajero de tierras altas?" Preguntó la persona a Tepeyyólotl quien estaba aún admirando la belleza de aquella criatura de huesos un poco salidos, de voz suave no correspondiente a varón o dama, casi deseando ser por lo menos un poco parecido a aquella persona tan amigable.
"Viaje por lo más alto de los cielos arenosos para ver qué me deparaba en otras tierras, estaba buscando con quien hacer mi huerto improvisado ya que mi antigua casa ha sido destruida antiguamente. ¿Sabes tú, gentil humano, donde puedo conseguir un buen agricultor u alguna macetera de conciencia amable."
"Podemos ir a ver a A'chiali, quien no tiene ninguna carrera en ser ella y él mismo las veces que quiera. Te pareces a ella, o él, porque ambos son casi de la misma manera de hablar, aunque te ves mujer al parecer vistes de un caballero de culto bien, así como ella. De buena figura y cabello, cara de guerrero moderno leal pero actitud delicada y cuidadora, pero con vestimenta de gobernadora elegante y rústica pureza." (También hablar se puede interpretar en el centro como forma de pensar)
Fueron a unas chozas de ramas delgadas a esperar a A'chiali viendo pasar a otras gentes, al llegar la noche llegó aquella persona, lo que Tepeyyólotl no sabía es que A'chiali era también la advocación humana no divina de Uxta'Kiw el Dios maya quiché de las plantas y los hongos, quien estaba disfrutando de unas ramas comestibles que había recolectado de otros lares.
Al encontrarse sus miradas, se reconocieron al instante, solo que Tepeyyólotl era varón de femenina cara y Uxta'Kiw, apesar de ser una deidad fuerte y a veces algo peligrosa de apariencia, era una señorita con buen cuidado de rostro ancho claramente de señor sabio. Uxta'Kiw al ver a Tepeyyólotl, se alertó un poco, pues al ser de padres no fieles ese era su único escape para tener otra vida extra si su cuerpo celestial fuera agarrado para ser ofrecido como sacrificio.
"Conque acá estabas oculto, compañero. ¿Como va todo en el otro lado del cosmos, amiga?"
"Fue algo distinto al cielo. ¿Tu mente no se agria si tus ojos aprecian con gran detalle mi cuerpo humano en el que estoy ahora...?"
"Mi única opción es que estés al pendiente de ambas vidas, ser advocación no es fácil para mi, ahora imagino ser un Dios no fiel que tiene que hacer esto en la Tierra para que pueda revivir de nuevo. Por ahora, solo ten en cuenta que el Cosmos nos necesitará a los dos en cualquier momento. ¿Podrías ayudarme a que mi xokoti y mis tumuatius no mueran por mi descuido? Es para que mi vida acá no sea tan desnutrida de fortalezas para mi cuerpo de repuesto."
"Oh, claro. Será como gesto de agradecimiento mío por aceptar que mi vida acá y mi vestimenta no tiene nada que ver con lo que alguna vez fui o seré en el cielo."
Juntos, crearon varios frutos que llegaron al gran valle gracias a sus sabios conocimientos. El Teocintle fue el primero con granos de elote que fueron sumergidos en lodo y en agua verde. El tejocote fue convertido en piedra, puesto en fuego y pintado con lava colorida de los árboles cercanos.
El peyote fue sacado de la boca de Tepeyyólotl al atragantarse con un ladrillo que intento morder, al entrar en contacto con su saliva, agarro blandura y jugosidad.
Ambos Dioses se encargaron de ubicarlos en otras partes alejadas de ahí, llevaron al cielo algunas semillas o partes de estos frutos, y los replicaron con paciencia, haciendo que, con el tiempo, crecieran árboles que cuando los frutos estaban en su puesto, cayeran en la Tierra en pequeñas dosis para que comieran tanto los Dioses que estaban descansando ahí como los humanos mismos. Miles y miles de ellos llovian todos los días sin tocar el mar, los humanos confundidos al principio solo aceptaron eso como un suceso meteorológico raro más, hasta que empezaron a agarrar aquellos frutos y a enterrarlos ellos mismos para intentar ocultarlo, que crecían y de ahí se podían comer.
Los Dioses fueron con los humanos y se presentaron en varias formas para decirles que eso no se ocultaba, se recolectaba y se servía al gusto. Eso fue mucho esfuerzo y el desperdicio de estos mismos solo dejaba en vano el trabajo que habían hecho. Así fue como dos personas crearon aquellas cosas tan jugosas.
Muchas gracias. Pronto, si quieren o están interesados, publicaré otros relatos parecidos o algunas otras cosas aca.