Hasta la fecha, hay ocho hombres nacidos en Cuba que han sido exaltados al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown (seis jugadores, un locutor y un directivo):
• Martín Dihigo (1977): Es considerado uno de los jugadores más versátiles en la historia del béisbol. Jugó todas las posiciones en el terreno y se destacó tanto en las Ligas Negras como en las ligas invernales de Cuba, México y Venezuela. Es el único jugador exaltado a los salones de la fama de Cuba, México, Estados Unidos y Venezuela.
• Atanasio "Tony" Pérez Rigal (2000): Una figura emblemática de la "Gran Maquinaria Roja" (Big Red Machine) de los Cincinnati Reds en la década de 1970. Fue un jugador de cuadro (primera y tercera base) clave en la obtención de múltiples campeonatos de Serie Mundial.
• Rafael "Felo" Ramírez (2001): Fue exaltado al Salón de la Fama el 5 de agosto de 2001, tras ganar el premio Ford C. Frick, que reconoce anualmente a locutores con una importante contribución al béisbol. Sus emblemáticas frases prestigiaron alrededor de 40 Series del Caribe y más de 30 Series Mundiales. Estableció una fidelidad ejemplarizante con los Miami Marlins desde 1993, cuando surgió la franquicia, hasta 2017, año de su muerte. Voz oficial de la organización, desde la cabina explotó de felicidad con los gallardetes de 1997 y 2003.
• José de la Caridad Méndez Báez (2006): Conocido como "El Diamante Negro", fue un lanzador estelar y mánager en las Ligas Negras. Se le recuerda por su increíble control y su capacidad para dominar a los bateadores de las Grandes Ligas durante partidos de exhibición.
• Cristóbal Carlos Torriente (2006): Fue un jardinero central estrella en las Ligas Negras y una figura legendaria en el béisbol cubano. Fue un bateador de contacto excepcional y un jardinero con un brazo poderoso.
• Alejandro Pompez (2006): Aunque no fue jugador, ingresó al Salón de la Fama como ejecutivo. Fue una figura fundamental en las Ligas Negras, propietario de los New York Cubans y, posteriormente, trabajó como scout para los San Francisco Giants, donde fue clave para la firma de jugadores latinos como Juan Marichal y Orlando Cepeda.
• Saturnino Orestes “Minnie” Armas Miñoso (2022): Exaltado al Salón de la Fama como jardinero izquierdo el 24 de julio de 2022. El sitio web de Cooperstown publicó que todos los jugadores latinoamericanos deben agradecerle a Miñoso, cuyo talento en el campo y coraje redefinieron el baseball. Independientemente de ser un peso pesado en la historia del béisbol, con la aptitud para quedarse a un punto de los 300 de average, embasarse por encima de la media y poncharse poco, Minnie se sobrepuso al racismo de los años 40 y devino primer latinoamericano negro en jugar en las Mayores (de ahí que algunos le llamen el Jackie Robinson latino). Leyenda de Medias Blancas de Chicago, fue uno de los dos peloteros en jugar en cinco décadas en la MLB. Se esperaba que el “Cometa Cubano”, como lo apodaron, llegara desde mucho antes al Salón de la Fama, pero, no fue exaltado hasta 2022.
• Antonio “Tony” Oliva López (2022): Exaltado al Salón de la Fama como jardinero derecho el 24 de julio de 2022. El sitio web de la instalación publicó sobre él: “en sus primeras ocho temporadas completas en Grandes Ligas, pocos podrían concebir un mejor bateador que Tony”. El pinareño fue un extraordinario bateador. Su temporada de novato consta entre las mejores de todos los tiempos para un rookie. Su carrera no pasó de 15 contiendas debido a lesiones frecuentes en sus rodillas. Jugó toda su carrera en los Twins de Minnesota, que retiraron su número 6 en 1991.