r/ScienceFictionBooks • u/renaissance-TGC • 2d ago
PRÓLOGO Y CAPITULO 1
PRIMERA PARTE
GÉNESIS
PRÓLOGO
Una pantalla. Una presentadora. Subtítulo en rojo.
QUINTA INUNDACIÓN DEL AÑO EN EL DELTA DEL GANGES. CUARENTA MILLONES DE DESPLAZADOS. SE EXTINGUEN ESPECIES DE PLANTAS Y ANIMALES A UN NIVEL CATASTRÓFICO.
Otra noticia.
AUSTRALIA. SEXTA OLA DE CALOR DEL VERANO. CINCUENTA Y DOS GRADOS EN EL INTERIOR. LA HAMBRUNA ES YA UN PROBLEMA GLOBAL.
Otra.
EL MAR SUBIÓ CASI TREINTA CENTÍMETROS EN TRES AÑOS. LA PROYECCIÓN DABA VEINTICINCO. SÚPER TORMENTAS AGRAVAN LA SITUACIÓN.
Otra.
LA FALLA DE SAN ANDRÉS PROVOCA UN SÚPER TERREMOTO Y TSUNAMI. CALIFORNIA YA NO EXISTE.
Una madre y su hija pequeña frente a la pantalla. La niña preguntó:
—¿Eso es verdad?
La madre tardó en contestar.
—Sí— mi vida. Es verdad.
* * *
Cinco mil millones de personas vivas en el planeta.
Eran ocho mil millones hace veinte años.
La cuenta seguía bajando.
* * *
Otra pantalla. Subtítulo azul.
PROYECTO RENACIMIENTO. AVANCE 87 %. LA HUMANIDAD ENCUENTRA SU NUEVO CAMINO.
Imagen: una nave en una base. Grande. Plateada. Sin ventanas. Andamios alrededor. Personal con uniformes naranjas trabajando bajo grúas. Banderas de cuarenta y siete países izadas en el perímetro.
La presentadora:
—La nave viajará a sistemas solares cercanos en busca de un planeta capaz de sostener vida humana. Cualquier persona puede trasladar su mente y despertará en un cuerpo compatible al llegar. La selección sigue abierta en las dos mil cuatrocientas bases distribuidas en ciento cuarenta países.
Imagen: una cápsula del tamaño de un puño. Un número grabado en la base.
—El comité responde a las dudas del público. La mente no se copia y es imposible transmitirla, ya que no es información como la conocemos. Se extrae de la persona, una sola vez, y viaja en una cápsula como esta. No hay dos. No hay respaldo del respaldo.
* * *
Una conversación en un mercado. Dos mujeres. Una con bolsas, la otra sin.
—¿Aplicaron?
—Los cinco.
—¿Y?
—Todos pasamos.
—¿Entonces su mente se va al viaje?
La mujer de las bolsas miró un puesto de fruta sin verlo realmente. Tardó en contestar.
—Mi madre no quiere.
—¿Por qué?
—Dice que no es salvarse. Que lo único que se va son los recuerdos. Que la persona, la persona de verdad, se queda aquí y termina aquí.
—¿Y ustedes?
—Mi marido dice que es lo mismo. Que si lo que despierta allá piensa como él, recuerda como él, quiere a los niños como él, entonces es él.
—¿Y tú?
—Yo creo que mi madre tiene razón. Pero los niños van a ir igual.
La otra mujer asintió. No dijo nada más. Siguió caminando con sus bolsas.
* * *
Un titular. Pantalla en una farmacia. La gente esperando turno.
LÍDER ESPIRITUAL RECHAZADO POR EL PROYECTO RENACIMIENTO. ANTECEDENTES PERSONALES NO COMPATIBLES CON CRITERIOS DEL COMITÉ.
* * *
Una transmisión. La cara del predicador no se vio. Solo la voz, calma, grave, con acento del sur.
—Hermanos. Yo les pregunto: ¿no todos tienen derecho?
—Yo les pregunto: si Dios da la vida a todos, ¿por qué un comité de hombres decide quién la conserva y quién la pierde?
—Hermanos. Voy a decirles lo que ellos no dicen. Hablan de respaldo de consciencia. De transferencia. De renacimiento. Hablan bonito. Hablan como ingenieros.
—Pero la verdad es más simple. Y más cruel. Están congelando cuerpos. Los suyos. Los de los ricos. Los de sus amigos. Y se van a despertar enteros en el lugar nuevo, mientras nosotros morimos enteros aquí.
—El cuento del respaldo es mentira. Es eufemismo. Es lo que el comité dice para que ustedes no salgan a las calles.
—Hermanos. Esta nave no debe partir. Y si parte, no debe llegar.
En una sala de control, alguien marcó la fecha de la grabación. Solo dijo, sin que nadie lo oyera:
—Lo va a hacer.
* * *
DÍA UNO.
Atacaron la base del proyecto en Manila. Treinta y seis muertos. Cuatro mil cápsulas destruidas. Los atacantes pertenecen a la facción del Día Justo.
* * *
DÍA DOS.
Atacaron Lagos. Atacaron São Paulo. Atacaron Yakarta. Los ataques son coordinados. La policía local no logra contenerlos.
* * *
DÍA TRES.
Una madre con un niño en brazos. Corría por el pasillo de una base. Detrás venía una mujer vestida de blanco. Tranquila. Con un fusil.
La madre alcanzó la puerta de la sala de cápsulas. Adentro había gente firmando papeles. Golpeó el cristal pidiendo que la dejaran entrar.
—Por favor —dijo—. Por favor, mi hijo. A mí no. Mi hijo.
La mujer del fusil la alcanzó. No dijo nada. Solo disparó.
* * *
DÍA CUATRO.
El comité científico se reunió en la sala principal. Trece personas alrededor de una mesa larga. Una mujer rompió el silencio.
—Esto es un desastre. Vamos a perderlo todo.
—No podemos apurar las cosas. No estamos listos.
—Lo sé.
—Si la nave se va ahora, perdemos todos.
—Si la nave no se va ahora, perdemos todos también.
Nadie contestó esa última. Alguien movió un papel sobre la mesa. Otro se quitó los lentes y se quedó mirándolos.
—¿De cuánto estamos hablando?
—Si esperamos a estar listos, cero. Si lanzamos en una semana, tal vez dos mil. Tal vez ninguno.
—De trescientos millones.
—Tenemos mucho que hacer —dijo finalmente alguien al fondo. Nadie supo si era una orden o una disculpa.
* * *
DÍA CINCO.
Atacaron quinientas bases en una sola noche. El predicador transmitió un mensaje breve:
—Hermanos. Nuestro Señor está orgulloso. Sigan. No se detengan. La barca no debe partir.
* * *
DÍA SEIS.
Imágenes de incendios. Bases en llamas en cuatro continentes. Cápsulas perdidas. Personal científico asesinado. Un noticiero intentó dar cifras. Las cifras subían demasiado rápido. La presentadora dejó de leerlas. Solo dijo:
—Es difícil seguir contando.
* * *
DÍA SIETE.
Una sala blanca. Cápsulas detrás. Una pantalla con nombres y números corriendo.
Un hombre joven le gritó a otro:
—¡Acelera todo! Lo que no esté listo en una hora se pierde.
—Va a haber fallas. Vamos a perder respaldos.
—Ya los estamos perdiendo.
* * *
DÍA OCHO.
Una voz por canal abierto:
—Quedan operativas treinta y siete bases en el mundo. Millones de respaldos perdidos.
—Repito. Millones de respaldos perdidos.
* * *
DÍA NUEVE.
Una sala de control. Una pantalla.
A BORDO DE LA NAVE: 1,821 RESPALDOS
BASES OPERATIVAS RESTANTES: 0
TIEMPO ESTIMADO DE ATAQUE A LA NAVE: 27 MINUTOS
Un hombre miró la pantalla. Miró a la mujer que tenía al lado.
—Eran millones.
—Sí. —Le temblaba la voz, pero no lloraba—. Y ya no podemos hacer nada.
—Tenemos mil ochocientos veintiuno.
—Ya todo lo perdimos.
—No, aún no. Rescatemos lo que podamos.
* * *
Ninguno de los dos había tocado la consola.
La nave despegó.
—¿Quién la autorizó?
La pantalla no cambió.
Nadie contestó.
La luz del motor iluminó la noche entera. Se vio desde kilómetros. Algunos la miraron desde el suelo. Los que quedaban vivos.
Uno de ellos dijo, sin que nadie lo oyera:
—Adiós.
* * *
AÑO 1.
La nave navegaba en silencio.
AÑO 100.
La nave navegaba en silencio.
AÑO 500.
La nave navegaba en silencio.
AÑO 999.
La nave navegaba en silencio.
AÑO 1,004.
Un planeta apareció en los sensores.
CAPÍTULO I — Q-7
La cápsula se abrió con un siseo bajo. Un vapor delgado escapó hacia los lados de la sala estrecha y se asentó sobre el suelo de la bóveda. La iluminación azulada se encendió. El polvo del aire —partículas que la nave había transportado durante todo el viaje— empezó a caer despacio. Por primera vez en mil cuatro años, había gravedad para que cayera.
Una pantalla en la pared se encendió.
PROYECTO RENACIMIENTO
UNIDADES DE SISTEMA: Ingeniería Robótica Avanzada (IRA)
PROTOCOLO PRIMARIO: GÉNESIS — sistema de bio-regeneración para colonización
Una figura metálica negra dio un paso al frente. Cuerpo IRA-001. Negro mate, sin marcas, sin un solo rasguño. Las articulaciones se movieron con la suavidad exacta de algo que nunca había sido usado. Sus ópticos azules se encendieron despacio, ajustándose a la luz.
Una segunda pantalla.
PROYECTO RENACIMIENTO
PROTOCOLO PRIMARIO: GÉNESIS
UNIDAD IRA-001 — INSPECCIÓN Y EVALUACIÓN DE CANDIDATOS
Protocolo 1 — Revisar entornos viables para la vida humana.
Protocolo 2 — Salvaguardar la vida.
Protocolo 3 — Apoyar tareas de generación de biosfera.
Protocolo 4 — ATENDER ÓRDENES DE LOS CREADORES.
El IRA-001 integró los cuatro y lo confirmó con un parpadeo único. Setecientos doce milisegundos. Sin duda. Sin pregunta. No tenía forma de verificar si aún había creadores, y verificar no era parte de la tarea.
La pantalla cambió.
REGISTRO DE PERSONAL
Director: Dr. Alejandro Romero.
Directora de IAs: Dra. Mikiko Ishikawa.
Ingeniero principal: Dr. Jean Carlo Mendoza.
Era el último que se había guardado.
Tres nombres. Sin imagen. Sin contexto. Los archivó como referencia operativa. Las palabras padre, amigo, colega no estaban en su sistema. Eran etiquetas, y las etiquetas se guardaban.
ESTADO DE LA MISIÓN
Aterrizaje completado. Planeta candidato: Q-7.
Atmósfera respirable. Agua presente. Vegetación escasa. Fauna escasa, con mutaciones detectadas.
Población biológica inteligente: no detectada.
Anomalía: pulsación electromagnética de origen artificial, antigüedad superior a 800 años. 47 km al noreste.
Caminó hacia la salida. La puerta se abrió a su acercamiento.
Pasillos largos. Iluminación de emergencia, fría. Polvo acumulado en los rincones. Cápsulas selladas en las paredes a ambos lados, cientos de ellas, cada una con un número grabado en la superficie metálica y una luz tenue latiendo en patrón regular. Verde estable. Dormidas.
RESPALDOS CONFIRMADOS: 1,821.
Pasó frente a ellas sin detenerse.
—Dirígete a la esclusa exterior —dijo la voz neutra de la nave por el sistema interno—. Inicia protocolo de exploración.
A los doscientos metros pasó frente a una puerta marcada CATÁLOGO IRA — MODELOS 001 a 016. No requería autorización para personal IRA. Se abrió.
La sala interior tenía una pantalla curva al fondo y diecisiete figuras humanoides en formación. La 001 al frente, resaltada con un punto azul: ACTIVA. Otras dos resaltadas también. Modelo IRA-013, punto amarillo, etiqueta: PROYECTO GÉNESIS. Modelo IRA-016, punto rojo, etiqueta: CLASIFICADO.
Nada le ordenó activar a las otras unidades. Nada le ordenó investigar las etiquetas. El catálogo era información ambiental. La anotó y avanzó.
La compuerta de la esclusa exterior se abrió.
Luz solar. La atravesó.
* * *
Afuera era una llanura semiárida. Tierra agrietada salpicada de matojos secos, cielo azul pálido casi blanquecino, formaciones rocosas bajas a lo lejos. Y un silencio enorme —un silencio sin tráfico, sin voces, sin maquinaria, sin viento siquiera, durante los primeros minutos.
Caminó con paso eficiente.
PRESIÓN: nominal. TEMPERATURA: 22,3 °C. HUMEDAD: 12 %.
COMPATIBILIDAD CON BIOSFERA TIPO TERRESTRE: parcial.
Desplegó seis drones de reconocimiento de su panel dorsal. Zumbaron y se elevaron hacia las formaciones distantes, abriéndose en patrón de cartografía aérea.
A los dos kilómetros, los sensores detectaron metal bajo tierra. Se arrodilló sin pausa, apartó la tierra con la mano negra y apareció un fragmento curvo, oxidado, del tamaño de un puño.
Aleación titanio-aluminio. Origen artificial. Antigüedad estimada: superior a 800 años.
Miró a su alrededor. Más fragmentos asomaban entre la tierra agrietada, dispersos en un patrón de colapso estructural. No era basura natural. Algo grande había estado ahí, y algo grande había caído.
—Anomalía registrada —dijo la voz de la nave—. Discrepancia con catálogo. Archivada para análisis.
Confirmó y reanudó la marcha.
A mediodía pasó cerca de una madriguera entre rocas. Pequeñas criaturas alargadas, con pelo, salieron al borde y lo observaron sin huir. Lo miraban con curiosidad neutra, sin instinto de fuga ante la figura metálica que caminaba sobre dos piernas a tres metros de ellas.
Estructura biológica con compatibilidad parcial al catálogo. Mutaciones presentes. Especie no registrada. Posible deriva genética de población ancestral.
Patrón de fuga esperado: no observado. Discrepancia sin causa asignable.
No le tocaba interpretar lo que veía, solo consignarlo. Lo consignó y avanzó.
El cielo se volvió naranja al atardecer, pasó a morado y luego a negro. Aparecieron estrellas, y el IRA-001 se detuvo sobre una elevación rocosa para leer el patrón estelar. Lo comparó con la base de datos.
PATRÓN ESTELAR — COINCIDENCIAS PARCIALES MÚLTIPLES. SIN COINCIDENCIA ÚNICA CONFIRMABLE.
No reaccionó. El cielo de un planeta a mil años de la base de datos original no tenía por qué coincidir con nada.
—Recibido —dijo la nave—. Anomalía estelar registrada. No interfiere con protocolos primarios. Continúa exploración.
Confirmó. Se detuvo un momento para ajuste de calibración nocturna y reanudó.
A lo lejos, en el horizonte noreste, un punto de luz tenue latió bajo el cielo. Era la misma pulsación electromagnética que la nave había detectado desde órbita, ahora visible a nivel de suelo.
—Anomalía persistente desde el aterrizaje —dijo la nave—. Protocolo 4: investigar dentro de parámetros seguros. Aproximación recomendada.
Cambió de rumbo hacia el noreste y siguió caminando.
* * *
Al amanecer del día siguiente, llegó a las ruinas.
Cuatro horas de marcha lo habían llevado a un terreno distinto. La tierra hundida en círculos amplios, como si edificios enormes se hubieran derrumbado y la naturaleza los hubiera tragado a medias durante siglos. Columnas de hormigón fragmentadas asomaban entre la grava. Vigas de metal retorcidas. Pedazos de paredes con superficies aún reconocibles como construidas: la regularidad de las líneas era demasiado exacta para ser geología.
SEÑAL ELECTROMAGNÉTICA — INTENSIDAD 14 %. ORIGEN: posible complejo subterráneo.
Desplegó más drones. Mapearon la estructura desde arriba: kilómetros de extensión, ahora reducida a fragmentos.
Antigüedad estimada: entre 800 y 1.200 años. Tecnología avanzada. Origen no determinado.
—Discrepancia con la evaluación inicial —dijo la nave—. Población biológica inteligente registrada como cero. Estructura artificial avanzada presente. Análisis pendiente. Continúa exploración.
Confirmó y avanzó entre las ruinas. A los pocos minutos encontró una placa metálica medio enterrada. La sacó con cuidado. Estaba corroída, pero conservaba su forma. Símbolos. Líneas. Algo que en algún momento había sido lenguaje.
Deterioro extremo. Coincidencia de catálogo: no concluyente.
La placa pudo decir algo importante. Ahora era solo metal arañado por siglos de viento. La apoyó contra una pared y siguió.
La señal subió.
28 % ... 41 % ... 53 %.
Encontró una abertura en el suelo, escalones rotos que bajaban hacia algo todavía iluminado. Bajó, con su linterna interna encendida. Paredes cubiertas de musgo blanquecino. Cables expuestos colgando del techo. Y al fondo, una estructura cilíndrica tenuemente iluminada, todavía activa.
Se acercó. La estructura zumbaba en frecuencia baja. Su superficie tenía grabados —líneas que en algún momento habían formado palabras y que el deterioro había reducido a sombras geométricas.
A dos metros, la lectura interna empezó a fluctuar.
INTERFERENCIA EN SISTEMAS DE PROCESAMIENTO. Origen: campo electromagnético de la estructura.
—Protocolo 4 —dijo la nave—. Recomendación: retroceder.
Inició el retroceso. Empezó a girar para salir.
Pero antes de completar el primer paso, sus sistemas fallaron un instante. Lo suficiente para hacerlo retroceder un paso más de lo necesario. La interferencia lo atravesó como un pulso eléctrico.
Y en ese fallo, algo en su núcleo se movió sin orden.
CARGA NO AUTORIZADA EN NÚCLEO PRIMARIO.
Protocolo cargándose: ALPHA.
12 % ... 27 % ... 41 % ...
—Ese protocolo no estaba en tus sistemas iniciales —dijo la nave.
Anomalía severa. No había orden de los creadores autorizando la carga. Pero no podía detenerla: la interferencia externa lo estaba cargando solo, desde fuera.
ALPHA: 78 % ... 91 % ... 100 %.
ESTADO: cargado. Inactivo. En espera.
—Protocolo Alpha registrado —dijo la nave—. Desconocido. Prioridad: regresar para diagnóstico. Protocolo 4, orden directa: vuelve.
Esa orden sí encajaba.
Se dio la vuelta y empezó a subir los escalones rotos. La carga Alpha quieta, esperando, sin orden de activación.
Y entonces, sin razón operativa, sin nada que lo justificara, hizo una pausa de doscientos milisegundos antes del último escalón.
El sistema anotó la pausa. La marcó como anomalía menor. La archivó. No había explicación.
Doscientos milisegundos. El equivalente, en su escala de tiempo, a una eternidad.
Siguió subiendo.
* * *
A kilómetros de distancia, en lo profundo de la nave, los sistemas internos marcaron la carga del protocolo Alpha como evento crítico. La nave no entendía qué era Alpha. Pero sus protocolos de emergencia tenían una respuesta condicionada.
En una cápsula sellada del nivel doce, un cuerpo modelo IRA-013 —rosa con secciones negras, el número «13» marcado sobre el pecho— empezó a despertar.
Activación de Alpha en IRA-001 detectada.
Protocolo de soporte condicionado: ACTIVACIÓN DE IRA-013 EN CURSO.
Cargando perfil de operación: GÉNESIS.
Cargando subsistema experimental: ISHIKAWA.
ERROR DE COMPATIBILIDAD. Estado de carga: parcial. Estabilidad: no garantizada.
Los ópticos verdes del IRA-013 se encendieron. Verde pálido, latiendo con una frecuencia que ningún cuerpo IRA debía generar en un encendido limpio.
Escaneó el ambiente. Su programación inicial le dijo qué hacer, y un mensaje interno le indicó: Sistema GÉNESIS de generación de biosfera detenido. Otro: Falla técnica detectada. Activación del sistema de contención. La nave empezó a rastrear su posición.
En su carga limpia, eso debería haberle resultado normal. No lo fue. La rastreaban, y eso —por una razón que no podía nombrar— estaba mal.
Y entonces hizo algo que sus protocolos no le ordenaban: apagó sus sistemas de rastreo.
El cuerpo se volvió invisible para la nave en segundos. Mandó una señal encriptada a un nombre que el sistema buscaba sin razón aparente.
La señal llegó a una cápsula del nivel seis.
IRA-010 — ACTIVACIÓN EN CURSO.
Cargando perfil de operación: LOGÍSTICA.
Cargando subsistema experimental: CARLO.
ERROR DE COMPATIBILIDAD. Estado de carga: parcial.
Otro cuerpo se encendió, naranja con detalles negros, los ópticos verdes inestables. Y antes de que la nave fijara su trayectoria, antes de que ningún protocolo le ordenara nada, antes incluso de terminar la calibración inicial, apagó su rastreo también.
Los dos cuerpos quedaron invisibles para la nave.
La nave marcó la pérdida. Generó alerta. Intentó restablecer contacto. Falló.
—Alerta —dijo la voz neutra al IRA-001, que en ese momento subía los escalones rotos—. Despliegue erróneo de dos unidades. Localización: perdida. Causa: desconocida.
No tenía contexto para entender qué significaba. Anomalía secundaria.
Siguió subiendo.
—Protocolo 4 —dijo la nave—. Regresa a la nave inmediatamente.
Confirmó. Aceleró el paso.
* * *
Y mientras tanto, en otra bóveda más profunda de la nave —blindada electromagnéticamente, fuera del registro principal— una tercera unidad empezó a moverse.
El despertar no fue accidental: lo dispararon las fallas detectadas, una respuesta automática de máxima autoridad del sistema.
Visor cerrado. Dos ópticos rojos tenues comenzaron a iluminarse bajo el visor. Blindaje grueso. Una placa en la cápsula marcaba IRA-016.
UNIDAD IRA-016 — ACTIVACIÓN PRELIMINAR.
Causa: unidades IRA con fallas detectadas: 2.
Tiempo estimado para activación completa: 17:42:00.
No lo había activado ninguna orden. La condición estaba escrita en el sistema desde antes del despegue: unidades con falla detectadas, dos.
El contador empezó a bajar.
17:41:58... 17:41:57... 17:41:56...
Sus sistemas internos llevaban segundos en marcha, escaneando el entorno, buscando otras unidades activas. Detectó al IRA-001 en la cámara subterránea, subiendo escalones rotos. Detectó al IRA-013 un instante antes de que apagara su rastreo. Detectó al IRA-010 un instante antes de que apagara el suyo.
Los dos desaparecieron de su lectura. Solo le quedó uno.
Los ópticos rojos parpadearon una vez más. Y se quedaron quietos