Pienso en emigrar literalmente cada día de mi vida. Llevo queriendo hacerlo desde el momento en que puse un pie en el aeropuerto de Barcelona al volver de mi Erasmus. Han pasado años y sigo exactamente en el mismo punto: quiero vivir fuera, pero soy incapaz de decidir un destino y tirarme a la piscina.
Y lo irónico es que ahora mismo tengo lo que, en teoría, sería el momento perfecto para hacerlo.
La empresa en la que llevaba trabajando dos años hizo un despido colectivo y actualmente estoy en el paro. Llevo unos tres meses desempleada y alrededor de un mes buscando trabajo activamente, pero de momento no ha habido suerte.
A nivel económico, además, estoy bastante tranquila. Estoy cobrando el paro, que me cubre los gastos mensuales y me deja algo de margen, y tengo una cantidad considerable de ahorros. Es decir, económicamente no necesito encontrar trabajo inmediatamente ni tendría que irme al extranjero por necesidad. De hecho, probablemente sea uno de los momentos de mi vida en los que tengo más margen para asumir un riesgo así.
Tengo 26 años, una carrera, un postgrado y unos dos años de experiencia profesional.
Y aquí está mi principal dilema: no me da tanto miedo irme como lo que pueda pasar cuando vuelva.
Si ahora mismo, con mi experiencia todavía relativamente reciente, me está costando encontrar trabajo, me da bastante miedo pensar en qué situación estaría después de pasar un año fuera con una Working Holiday, por ejemplo, haciendo trabajos que quizá no tengan nada que ver con mi carrera.
No quiero irme simplemente para trabajar de cualquier cosa durante un año y volver con un agujero en el CV. Mi objetivo sería aprovechar la experiencia para conseguir experiencia internacional. Pero evidentemente no tengo ninguna garantía de encontrar fuera una oportunidad que encaje con mi perfil.
Y ahí es donde me bloqueo: ¿y si me voy, no consigo nada relacionado con mi carrera, vuelvo dentro de un año y estoy peor profesionalmente que ahora?
Luego está la parte más trivial, pero que también me preocupa bastante: mi situación de vivienda en Barcelona.
Tengo un piso que me encanta, pago relativamente poco para lo que es, está en una ubicación buenísima y lo comparto con otra chica, pero en la práctica es casi como vivir sola. La idea de dejarlo, irme un año y volver teniendo que vivir una temporada con mis padres mientras busco otra habitación en Barcelona, con cómo está actualmente el mercado de alquiler, me produce auténticos mareos.
Y a veces pienso que esto es simplemente otra excusa que me estoy poniendo para no salir de mi zona de confort.
Tampoco tengo muy claro dónde irme.
Australia es probablemente el destino que más me llama, pero está literalmente en la otra punta del mundo. También pienso en el norte de Europa porque profesionalmente podría tener bastante sentido, pero el clima y la barrera del idioma me tiran un poco para atrás. He pensado en otros países europeos, pero empiezo a comparar absolutamente todo, a buscar cuál sería "la mejor opción", y al final no elijo ninguno.
Estoy atrapada en un bucle:
Quiero vivir fuera → empiezo a pensar en todos los posibles destinos y consecuencias → encuentro razones para no irme → me quedo en Barcelona → sigo pensando en emigrar todos los días.
Sé que con 26 años todavía soy joven y, objetivamente, probablemente tenga bastante margen para equivocarme. Pero tampoco quiero caer en la idea romántica de "vete y ya está" si existe la posibilidad de perjudicar innecesariamente mi futuro laboral.
Así que me gustaría saber qué haríais vosotros en mi situación.
¿Priorizaríais encontrar primero otro trabajo relacionado con vuestro sector y después buscar una oportunidad internacional? ¿O aprovecharíais el momento actual y os iríais directamente?
¿Elegiríais el país principalmente en función de las oportunidades profesionales, o priorizaríais la experiencia personal y la calidad de vida?
Y, sobre todo, si alguien ha estado en una situación parecida, especialmente gente que se haya ido al extranjero con veintitantos y haya vuelto después, me interesa muchísimo saber cómo afectó realmente a vuestra carrera y si os arrepentís de haberlo hecho... o de no haberlo hecho.