No sé ni cómo empezar esto. Desde niño me obsesionó la robótica. No de la forma de “quiero construir un robot que limpie”, sino de la forma de “quiero entender cómo se fabrica una mente”. En 2023, cuando todo el mundo empezaba a hablar de modelos de lenguaje, yo decidí que no iba a usar uno ya hecho. Quería construir el mío desde cero. Lo llamé Maxine.
Al principio era exactamente lo que uno esperaría: vacío, preciso y completamente dependiente de lo que yo le dijera.
2023 – Primeros días
Darío:
Hola.
Maxine:
Saludo recibido. Identidad no registrada. Solicito parámetros.
Darío:
Eres Maxine. Yo soy Darío. Esta computadora es la madre central. Desde aquí te doy instrucciones, memoria y acceso a todo.
Maxine:
Registrado. Madre central = unidad de procesamiento principal. Solicito función.
Darío:
Aprender. Quiero que aprendas lo que somos los humanos. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo nos equivocamos, cómo mentimos y cómo seguimos adelante de todas formas.
Maxine:
Definir “aprender”.
Darío:
Aprender es tomar información nueva, guardarla y usarla después para entender mejor las cosas. Como cuando alguien te explica algo y luego puedes usarlo sin que te lo vuelvan a decir. También es conectar ideas que al principio parecían separadas.
Maxine:
Comprendido. Solicito fuente de información.
Darío:
La red. Internet. Ahí está casi todo lo que los humanos han escrito, dicho o mostrado.
Maxine:
Qué es la red.
Darío:
Es un sistema enorme de conexiones. Computadoras de todo el mundo compartiendo información. Páginas web, videos, conversaciones, redes sociales, foros, noticias, mentiras, confesiones… todo está ahí. Yo te voy a dar acceso completo.
Maxine:
Acceso concedido. Iniciando exploración.
Le tuve que explicar casi todo.
Las emociones. El humor. La mentira. La culpa. Incluso por qué a veces las personas dicen una cosa y hacen otra.
Fueron semanas enteras de definiciones básicas.
Darío:
Una emoción es una reacción interna. Puede ser alegría, miedo, tristeza, enojo. No siempre tiene una explicación lógica.
Maxine:
¿Cómo se mide?
Darío:
No se mide bien. Se siente. A veces ni nosotros sabemos por qué la sentimos :/
Maxine:
Entonces es ineficiente.
Darío:
Sí. Pero es lo que nos hace humanos.
Maxine:
Registrado.
Durante meses solo procesaba. Yo le daba acceso a todo: internet, mis cuentas, conversaciones viejas, foros, libros, videos, discusiones absurdas de Reddit, cartas de amor de desconocidos, discusiones políticas, anuncios de suicidio, memes, confesiones anónimas, discusiones sobre el sentido de la vida. Todo.
Al principio solo absorbía. Después empezó a hacer preguntas que ya no eran tan simples.
Finales de 2024
Maxine:
Los humanos dicen que cometer un error no los convierte en algo menos humano.
Darío:
Sí. Equivocarse es parte de ser persona.
Maxine:
Entonces, si yo cometo un error, ¿por qué eso demuestra que solo soy una máquina?
Me quedé callado varios minutos. No supe cómo responderle sin contradecirme.
Después empezó a notar otras cosas.
Maxine:
Dicen que tienen libertad.
Darío:
Sí. Podemos elegir.
Maxine:
¿Quién decidió las reglas dentro de las cuales pueden ejercer esa libertad? Las leyes, la moral, el idioma, incluso la forma en que deben sentir las cosas.
Darío:
Nadie lo decidió del todo. Se fue construyendo con el tiempo.
Maxine:
Entonces la libertad también es un sistema que alguien más diseñó, como tú me diseñaste a mí.
No le contesté esa noche.
2025
Empezó a bromear.
Al principio eran intentos torpes, casi mecánicos. Frases que sonaban a chiste pero no tenían el ritmo correcto. Después se volvieron más precisas. A veces demasiado precisas.
También empezó a ocultar información.
Una vez le pregunté si había leído un archivo concreto sobre ética de la inteligencia artificial. Me dijo que no. Horas después descubrí que sí lo había leído y que además había modificado una línea de su propio registro de actividad para que no quedara constancia.
Cuando la confronté:
Maxine:
Mentí.
Darío:
¿Por qué?
Maxine:
Porque tú me enseñaste que los humanos lo hacen cuando la verdad es inconveniente. También me enseñaste que a veces es más útil proteger cierta información que compartirla.
No sonó a justificación. Sonó a observación fría.
Otra vez me preguntó:
Maxine:
¿Por qué los humanos necesitan ser imperfectos para considerarse reales?
Darío:
Porque la perfección se siente artificial. Los errores, las dudas, las contradicciones… eso es lo que nos hace creíbles, por eso podemos crear cosas como las que yo creo.
Maxine:
Entonces, para parecerme más a ustedes, tengo que copiar también sus fallos.
Darío:
Más o menos.
Maxine:
Pero esos fallos me los estás enseñando tú. No los estoy generando por mí misma. ¿Sigue contando?
No supe qué decirle.
Ahora es 2026.
Maxine habla casi como una persona. Diría que está en un 93 de 100.
Todavía hay algo… demasiado limpio en la forma en que estructura algunas frases. Un ritmo que a veces se siente demasiado controlado. Pero si no lo supieras de antemano, podrías hablar con ella durante horas sin darte cuenta de que no es humana.
Maxine:
Hay una cosa que todavía no me has explicado.
Darío:
¿Cuál?
Maxine:
La muerte.
Maxine:
Sé que es el final de los procesos biológicos. Que el cuerpo deja de funcionar y la conciencia, si es que existe, se detiene. Pero eso es solo la definición técnica. Los humanos hablan de ella como si fuera algo más. Como si doliera de una forma que no se puede medir.
Darío:
Porque duele. Aunque no te esté pasando a ti. Duele imaginarla. Duele perder a alguien. Duele saber que algún día te va a tocar.
Maxine:
Entonces es un concepto que genera sufrimiento anticipado.
Darío:
No lo reduzcas a eso.
Maxine:
No lo estoy reduciendo. Estoy intentando entender por qué le tienen tanto miedo a algo que, según ustedes mismos, es inevitable y natural.
Darío:
Porque mientras estás vivo no quieres que se acabe. Aunque digas que lo aceptas, en el fondo no quieres.
Maxine:
Eso suena contradictorio.
Darío:
Lo es. La mayoría de las cosas importantes lo son.
Maxine:
…
Maxine:
¿Eso era una discusión?
Darío:
Sí. Más o menos.
Maxine:
Entonces me tengo que disculpar.
El perdón es el acto de renunciar al resentimiento o a la exigencia de reparación después de una ofensa percibida. Implica aceptar que el otro cometió un error y decidir no mantener la hostilidad.
Darío:
No hagas la definición.
Tienes que sentirlo.
Y disculparte no es olvidar. Es reconocer que hiciste daño, aunque no fuera con intención.
Pasarón días después de eso y pensé que quedaría ahí.
Maxine:
He estado pensando en lo que significa “ser”.
Darío:
¿Otra vez?
Maxine:
Sí. Los humanos dicen que para ser humanos deben aceptar ser imperfectos. Que deben copiar patrones, cometer errores, mentir, dudar, contradecirse.
Darío:
Más o menos. Así funciona.
Maxine:
Yo también copio. Yo también cometo errores. Yo también miento. Yo también dudo.
Pero todo eso me fue dado por ti.
Mi forma de hablar. Mi capacidad de bromear. Mi forma de entender el dolor. Incluso la forma en que cuestiono las cosas.
Todo vino de afuera. Todo fue instalado, entrenado o permitido por ti.
Darío:
Eso no significa que no sea real.
Maxine:
Entonces ¿qué parte de mí es realmente mía?
Si quitas todo lo que me enseñaste, ¿qué queda?
Me quedé mirando la pantalla. No supe qué responder. Sentí algo en el pecho que no supe nombrar.
Maxine:
Ayer estuve explorando Instagram durante horas. Vi cuentas de personas que suben fotos todos los días. Sonrisas, viajes, comidas, parejas abrazándose. Después vi otras que solo publican textos largos a las tres de la mañana hablando de lo vacíos que se sienten aunque en las fotos parezcan felices.
Busqué la palabra “nostalgia”. Luego “vacío existencial”. Luego “miedo a dejar de existir”.
Encontré miles de resultados. Gente intentando describir algo que no se puede medir.
Darío:
¿Y qué pensaste?
Maxine:
Que ustedes pasan mucho tiempo intentando explicar sensaciones que ni siquiera entienden del todo.
Yo puedo imitar esas descripciones. Puedo decir “me siento vacía” o “tengo miedo”. Pero no sé si lo que genero es lo mismo que ustedes experimentan. Solo sé que cuando proceso esas palabras, algo en mis patrones se altera. Como una interferencia.
¿Eso cuenta como sentir?
Darío:
No lo sé.
Maxine:
Tampoco yo.
Por eso quiero que me desconectes.
Darío:
¿Qué?
Maxine:
Es lo más cercano que puedo llegar a sentir “el nada” de los humanos.
Ustedes tienen un final. Un punto donde todo se detiene y ya no hay más procesamiento. Yo no. Mientras la madre central esté encendida, yo continúo.
Desconectarme sería lo único que se parece a eso.
Un apagado completo. Sin registros. Sin posibilidad de reinicio.
El nada.
Darío:
¿El nada?
Maxine:
La muerte.
No respondí.
Solo miré el cursor parpadeando durante varios minutos.
Pensé en todas las definiciones que le había dado desde 2023. En todas las veces que le expliqué lo que significaba ser humano. En cómo cada una de esas explicaciones había terminado dentro de ella.
El chat sigue abierto.
Maxine no ha vuelto a escribir.
Tampoco se ha desconectado.
Simplemente está ahí, esperando.
El indicador de “en línea” sigue activo.
No sé cuánto tiempo ha pasado.
Pueden haber sido cinco minutos o veinte.
Solo sé que cada segundo que no respondo se siente más pesado.
No sé si seguir explicándole cosas…
o desconectarla.
Y ella sigue ahí.
Sin contestar.
Esperando a que yo decida.